jueves, 16 de septiembre de 2010

La rata y el espejo

Nada es más dificil ni más duro que aceptar lo que somos frente a un espejo

En cierta ocasión, en una madriguera, donde vivían miles y miles de Ratas, que acostumbraban señalar el feo del aspecto de las demás, y fue, que cuando una de esas Ratas salió en busca de comida, más lejos ese día de lo acostumbrado.

Y fue que, en su búsqueda se topó con un Espejo, que alguien había olvidado en lo profundo de un bosque. Curiosa la Rata, miraba su imagen sin precisar a ciencia cierta que pasaba.

Luego de un rato de observación, descubrió que era su propia imagen reflejada en el objeto; esto al principio le desconcertó, puesto que no conocía su aspecto y mucho menos pensar que ella era igual a todas las otras miles de Ratas que vivían con ella en la madriguera.

Pensó, debo creer que ninguna de nosotras precisa entender que ella es igual a todas, como yo antes creía ser, en cuanto a mi aspecto diferente a las demás.

Corrió de regreso a la madriguera, y en alta voz gritaba ¡Oíd, Oíd, Oídme! Todas las miles de Ratas jóvenes y viejas voltearon, y así la Rata del Espejo fue que les dijo:

En mi salida he encontrado un objeto muy extraño, que reflejo mi propia imagen, y una de las Ratas que escuchaban pregunto ¿Y qué de eso?

Descubrí que en mi aspecto soy igual a todas ustedes. Y eso qué, le decian las Ratas: eso ya lo sabíamos, tu eres idéntica a todas las Ratas Feas que miramos por aquí: contestaron muchas.

Pero eso no es todo, dijo la Rata del Espejo, cada una de ustedes , es igual al resto, cuando menos en su aspecto.

A esto las miles de ratas se incomodaron. ¿Cómo, yo igual al resto? ¡No, eso No! Yo no soy tan fea, como las demas, y furiosas arremetían contra la Rata que se había visto en un Espejo. Porqué ninguna de las Ratas creía que en su aspecto fuera idéntica a las demás, puesto que nunca tuvieron la oportunidad de mirarse a sí mismas.

Desde ese día todos rechazaron a la Rata que se miró en un Espejo, le calificaron de mentirosa. Pero, todos nosotros sabemos que nuestra amiga la Rata del Espejo tenía razón.


Pero estamos conscientes que si nos miramos a nosotros mismos, veremos en nosotros, lo que tanto detestamos al ver a los demás.

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