miércoles, 30 de julio de 2008

Simplemente amor....

AMOR, SIMPLEMENTE ESO

Amor, un viaje misterioso,
extraño, sin lógica.
El latido del mundo y el corazón de todo aquel que se atreva a tomarlo,
a sentirlo, a desearlo.
La llama de la vela que se enciende en todo aquel capaz de sentirla, pero no quemarse.
La lluvia que resbala sobre una montaña,
el agua que corre por entre las piedras,
el vuelo de un ave, el suspiro del viento. Viento que susurra en tu oído,
que atreverse no cuesta nada,
y que intentar no es en vano.
Que buscar no es tan malo,
pero que esperar no es tan bueno.
Que la vida no es vida, si no se tiene a alguien con quien compartirla.
Que soñar no tiene precio, pero que lo pagas si vives tu vida, viviendo de ello.
Amor, una senda eterna si es verdadera,
o tan sólo un pasaje, depende de como sea.
Las miradas que chocan curiosas,
en un repentino encuentro,
o el roce de los labios
que se enamoraron despacio.
Aquel que es puro y que sólo siente.
Aquel que no pide nada a cambio,
pero que lo da todo sin pensarlo.
Aquel que con simplemente tocarte,
puede cambiarte.
Aquel que siendo verdadero,
es más fuerte que el miedo.
Miedo que día a día, nos aleja de la vida, miedo creado por anteriores fracasos,
miedo que es vencido sólo, cuando la fe de algo más fuerte crece dentro, y cuando la esperanzo de lo verdadero,
no se pierde entre la niebla.
Amor, un camino que no termina,
un camino que se recuerda.
Un camino que nos guía, y que ilumina cada paso, cada meta, y cada pequeño o grande peldaño de la escalera.
Escalera que nos lleva a un final que no termina, escalera que termina,
cuando una nueva comienza.
Amor, aquel que muchos deseamos,
pero que merecemos más darlo que recibirlo. Aquel que siendo egoístas, no nos lo es devuelto, pero que siendo generosos,
puede ser más del que esperamos.
La gota de sol que cae cuidadosa sobre la hoja verde, que se filtra entre los árboles, que se esparce por el cielo.
Las ganas de tenerlo, la fe de encontrarlo, el miedo a perderlo.
El miedo a que nunca aparezca,
el miedo a no merecerlo,
el miedo a darlo en vano,
el miedo a que ni siquiera exista.
El miedo... un sentimiento que es capaz de hundirnos tanto como lo puede hacer el odio, y capaz de alejarnos del mundo real tanto como lo hace vivir más allá de los sueños.
Amor, el rescate que muchas veces todos necesitamos, el que es capaz de librar un corazón encerrado, encontrar un alma perdida, redimir un camino desviado,
el que lo puede todo, si nos entregamos.
El que siendo verdadero, dura para siempre,
y que es capaz de curar cualquier herida,
y de sanar el corazón,
sin importar cuan grande sea la llaga.
El que nos hace feliz, el que nos da un verdadero propósito de vivir, el que nos llena cada pequeño rincón de nuestra existencia, el que nos ayuda a cumplir sueños, el que nos hace creer que se puede.
El que nos hace amarnos a nosotros mismos
y el que nos hace sentir que el corazón
se nos salta del pecho.
Amor, todo lo que la vida puede llegar a ser. Lo máximo que la vida nos puede
llegar a ofrecer,
y lo único que realmente nos puede hacer pisar firme la tierra,
pero que al mismo tiempo, puede hacernos volar por el universo, como nunca antes, siempre de la mano de alguien.
Haydée del Moral
Amor, simplemente Amor.


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Jaume Guinot
Ciudadano del mundo
http://www.adaip.es

martes, 29 de julio de 2008

Destino?

Sincronicidad: nada es casual
   
    Le sucedió a un actor joven, pero ya no tanto. Su nombre? Anthony Hopkins. Acababa de ser contratado para filmar "La mujer de Petrovka". Además del guión, quería era leer la novela original de George Feifer. Fue estéril buscarla en las librerías: estaba agotada. Desalentado, se acomodó en un asiento del andén del metro a esperar el tren, y en el hueco del respaldo vio un libro. Sí: un viejo ejemplar de aquella novela, lleno de anotaciones en los márgenes! Mera coincidencia? Parece imposible. Pero algo más sucedió que tiraría por tierra el concepto de "casualidad": dos años más tarde, ya en el rodaje del film, Hopkins conoció a Feifer, el autor. En un entretiempo,  Feifer se lamentó de haber perdido el último ejemplar de su novela, en donde había hecho numerosas anotaciones para cuando la película se rodara. Hopkins palideció: sí... era el de la estación del metro!
     Carl Jung, junto con el Premio Nobel de Física Wolfgang Pauli, llamaron a estas coincidencias  significativas SINCRONICIDAD: eventos que parecen ser la expresión en el mundo externo de algo profundo que se mueve en nuestro interior en determinados momentos, como si el adentro y el afuera desdibujaran sus fronteras, y los hechos se manifestaran asombrosamente entrelazados. La resultante puede ser una exaltación del espíritu: la intuición de que quizás el caos que nos parece constituir la realidad, tenga un orden que no llegamos a ver, salvo en estos momentos extraordinarios. David Peat lo dijo así: "Es posible que detrás de los fenómenos del mundo material haya un orden generativo y formativo llamado Inteligencia Objetiva". Otro físico hablando como si fuera un místico! 
    No, no es casualidad; pero tampoco es causalidad, pues estos hechos no se causan el uno al otro, sino que están ligados por su significado, como si la Vida misma quisiera hablarnos en su propio idioma: el del Misterio. Los seres humanos y los hechos nos entrecruzamos como los hilos de un complejo tapiz. Pero nuestra percepción es limitada, y sólo vemos el reverso del bordado, sin poder comprender cabalmente su dibujo. Quizás volverse sabio sea cruzar hacia el otro lado y ver que en el Gran Tapiz aquello que nos parecían caprichos del destino son nudos necesarios para poder dar una nueva puntada... El I Ching, -un libro chino con más de 3000 años de antigüedad, fundamentado en el principio de la Sincronicidad-, fue prologado en una de sus versiones por Jung. En ella hay un poema de Jorge Luis Borges que dice así (para quienes no conozcan la palabra "ergástula", significa "cárcel")...
"El porvenir es tan irrevocable
como el rígido ayer. No hay una cosa
que no sea una letra silenciosa
de la eterna escritura indescifrable
cuyo libro es el tiempo. Quien se aleja
de su casa, ya ha vuelto. Nuestra vida
es la senda futura y recorrida.
El rigor ha tejido la madeja.
No te arredres. La ergásstula es oscura,
la firme trama es de incesante hierro,
pero en algún recodo de tu encierro
puede haber una luz, una hendidura.
El camino es fatal como la flecha,
pero en las grietas está Dios, que acecha."


--
Jaume Guinot
Ciudadano del mundo
http://www.adaip.es

lunes, 28 de julio de 2008

Escucha lo que no digo

ESCUCHA POR FAVOR, LO QUE NO DIGO

" No te dejes engañar por mí.
No te engañen mis apariencias.
Porque sólo son una máscara,
Tal vez mil mascaras que me da miedo quitarme,
aunque ninguna de ellas me represente.

Aparento sentirme seguro,
que todo va de maravilla, tanto dentro como fuera;
aparento ser la confianza personificada,
poseer la calma como segunda naturaleza,
controlar la situación
y no necesitar de nadie.

Pero no me creas, te lo ruego.
Exteriormente puedo parecer tranquilo;
sin embargo, lo que ves es una mascara.
Debajo escondido, está mi verdadero yo
en la confusión, en el miedo, en la soledad.

Pero lo escondo.
No quiero que nadie lo sepa.
Me invade el pánico
ante el solo pensamiento de mostrarlo.

Por eso necesito constantemente
crear una mascara que me oculte,
una imagen pretenciosa que me proteja
de la mirada perspicaz.

Pero no precisamente esa mirada es mi salvación.
Mi única salvación. Y yo lo sé.

Mas, cuando viene acompañada de la aceptación, del amor,
entonces se convierte en lo único
que puede liberarme de mí mismo,
del mecanismo de barreras que he levantado;
lo único que puede asegurarme de algo
de lo que no logro convencerme a mí mismo:
De que en verdad tengo algún valor.
Pero esto no te lo digo. No tengo valor para ello.
Temo que tu mirada no venga acompañada
de la aceptación, del amor.
Temo, quizá, que puedas cambiar tu opinión sobre mí,
que no me tomes en serio
que tu sonrisa acabe matándome.

Tengo miedo, en el fondo, de no valer nada,
de que tú te des cuenta y me rechaces.

Entonces sigo con mi juego de pretensiones desesperadas,
con apariencia de seguridad por fuera
con un niño tembloroso por dentro.

Exhibo mi desfile de mascaras,
y dejo que mi vida se vuelva una ficción.
Te cuento todo lo que no cuenta nada
y nada de lo que en verdad es importante,
de lo que me atormenta por dentro.

Por eso, cuando descubras esta rutina,
no te dejes engañar por mis palabras:
Escucha bien lo que no te digo,
lo que quisiera decir, lo que necesito decir,
pero no logro expresar.

No me gusta esconderme, te lo confieso.
Me encantaría ser espontáneo, honesto y sincero,
pero tienes que ayudarme.
Por favor, tiéndeme tu mano,
aunque parezca ser lo último que deseo.

Tan sólo tú puedes sacar a la luz mi vitalidad:
Siempre que eres amable, atento y solícito,
siempre que tratas de comprender,
porque me quieres,
mi corazón palpita y renace.
Quiero que sepas lo importante que eres para mí
y el poder que tienes de hacer emerger la persona que soy.
Basta con que lo quieras. Te lo ruego, escúchame.

Tan sólo tú puedes derribar las barreras
tras las que me refugio,
tan sólo tú puedes quitarme la mascara,
tan sólo tú puedes liberarme de mi solitaria prisión.


¡No me ignores, por favor, no pases de largo!
Ten paciencia conmigo.

A veces parece que, cuando más te acercas,
tanto más me rebelo contra tu presencia.
Es algo irracional, pero es así:
lucho contra lo que  necesito.
¡Así es a menudo el ser humano¡

Pero el amor es más fuerte que toda resistencia,
y ésta es mi esperanza.
Mi única esperanza.

Ayúdame a derribar estas barreras
con tus manos fuertes,
a la vez que delicadas,
porque un niño es siempre algo muy frágil
¿Quién soy yo?, te preguntas.
Soy alguien a quien conoces muy bien.
Soy cada persona que encuentras.
Soy tu mismo".


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Jaume Guinot
Ciudadano del mundo
http://www.adaip.es

miércoles, 2 de julio de 2008

Los monos



El cuento de los monos



El témino "monos" simboliza en muchas tradiciones psicoespirituales de Oriente y Occidente, dragones, serpientes, cebúes, mulos, burros, enfermedad mental, rasgos negativos de la personalidad, neurosis obsesivo compulsiva,"bichos", etc.

La personalidad (carácter o ego) es una vestimenta que se va formando en la infancia -incluso ya desde el claustro materno- por los diversos aprendizajes sociales.La personalidad está vinculada a los cinco sentidos, ésta es necesaria en nuestras transacciones con la existencia. Estos ropajes, cuando nos aprietan demasiado, nos afixian quitándonos la vida. las "manos" de los monos nos aprietan la mente, de tal modo, que nuestra esencia (ruh), se ve destronada de su reino para ser esclava de los caprichos de los monos tiranos (rasgos negativos de la personalidad) Carlos Velasco.



Dicen que una vez un derviche (sufi) viajó desde muy lejos y acudió a su Sheykh (maestro) para hacerle una pregunta:
-"Oh Amado maestro, por favor dime, cuál es el Secreto de los Secretos".
Entonces el Sheykh le respondió:
- "Ven mañana, por la tarde, y yo te lo diré, Inshalah" (Si Dios quiere)
Y antes de que su derviche se fuera le dijo:
- "Ah!, una cosa más, ten mucho cuidado con los monos!."
En ese momento el derviche dió el saludo de paz al maestro y se fue sin dar su espalda al Sheyj… Luego comenzó a pensar…
- "Qué monos… ¿Es que habrá monos por aquí?. ¿O será una broma?… ¿A qué monos se referirá?… ¡No!, ¡me estaba cargando!… ¿O no?." Y así siguió en sus devaneos...
Preocupado por sus pensamientos obsesivos y temiendo que se hicieran realidad, compró un arma, ¡para protegerse de los monos! cómo le había dicho su maestro… Por si acaso aparecienran lo que le digera el Sheyj fuera cierto y los monos fueran muy peligroso y le atacaran.
Esa noche el derviche casi no pudo dormir, sólo pensaba en los monos… y cuando lograba dormirse ¡soñaba con monos!, despertándose asustado al mínimo ruído que escuchaba.
Al día siguiente, el derviche obsesionado con la "maraña de pensamientos de monos" no pudo aguantar a ver al Shayj por la tarde y fué de inmediato a verle apenas se despertó. y le dijo dijo:
- "Oh mí amado maestro, ¡olvídate del Secreto de los secretos; por favor, quítame los monos de mi cabeza!
La mente es falsa, es una ficción. Al menos que abandonemos nuestros monos, no podemos pretender llegar a nuestra esenciad (ser, espíritu) y a Dios, ni siquiera a un maestro verdadero, a un Sheykh. (Adaptado por Abdallah Tawfiq)


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Jaume Guinot
Ciudadano del mundo
http://www.adaip.es

martes, 1 de julio de 2008

UNA NOCHE TORMENTOSA

UNA NOCHE TORMENTOSA

En una noche tormentosa hace  muchos años, un hombre de edad avanzada y su esposa entraron a un pequeño hotel en Filadelfia.  Intentando conseguir resguardo de la copiosa lluvia, la pareja se aproxima al mostrador y se dirige al conserje:
-    "Buenas noches, ¿puede darnos una habitación?".
El conserje, un hombre atento con una cálida sonrisa le dijo:
-    "Hay tres convenciones simultáneas en Filadelfia y todas las habitaciones de nuestro hotel y la de los otros están ocupadas.

El matrimonio se angustió pues era difícil que a esa hora y con ese tiempo horroroso fuesen a conseguir dónde pasar las noche.  Pero el conserje les dijo:
-    "Señores, no puedo enviarlos afuera con esta lluvia.   Si ustedes aceptan la incomodidad, puedo ofrecerles mi propia habitación. Yo me arreglaré en un sillón de la oficina.

El matrimonio lo rechazó, pero el conserje insistió de buena gana y finalmente terminaron ocupando su habitación.

A la mañana siguiente al pagar la factura, el huésped pidió hablar con el conserje y le dijo:
-    "Usted es el tipo de gerente que yo tendría en mi propio hotel.  Quizás algún día construya un hotel para devolverle el favor que nos ha hecho".  El conserje tomó la frase como un cumplido y se despidieron amistosamente.

Pasaron dos años y el conserje recibió una carta de aquel hombre, donde le recordaba la anécdota y le enviaba un pasaje ida y vuelta a New York con la petición expresa de que lo visitase.  Con cierta curiosidad el conserje no desaprovechó esta oportunidad de visitar gratis New York y concurrió a la cita.

En esta ocasión el hombre mayor le llevó a la esquina de la Quinta Avenida y la calle 34 y señaló con el dedo un imponente edificio de piedra rojiza y le dijo:
-    "Este es el Hotel que he construido para usted".
El conserje miró anonadado y dijo:
-    ¿Es una broma,  verdad?".
-    "Puedo asegurarle que no", le contestó con una amable sonrisa el hombre.

Y así fue como William Waldorf Astor construyó el Waldorf Astoria original y contrató a su primer gerente de nombre George C. Boldt (el conserje en la noche lluviosa).  Obviamente George C. Boldt no imaginó que su vida estaba cambiando para siempre cuando hizo aquel favor para atender al viejo Waldorf Astor en aquella noche tormentosa.

No tenemos muchos "Waldorf Astor" en el mundo, pero un jefe satisfecho o un cliente sorprendido pueden equivaler a nuestro Waldorf-Astoria personal.


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Jaume Guinot
Ciudadano del mundo
http://www.adaip.es