martes, 31 de marzo de 2009

EL AHORA

Cuando se mira superficialmente, parece que el momento presente es uno entre muchos, muchos momentos.

Cada día de tu vida parece estar compuesto por miles de momentos en los que ocurren distintas cosas.

Pero, si miras más a fondo, ¿no hay siempre un único momento? ¿No es la vida siempre «este momento»?

Este momento —el Ahora— es la única cosa de la que nunca puedes escapar,
el único factor constante en tu vida.

Pase lo que pase, por más que cambie tu vida, hay una cosa segura:
siempre es Ahora.

Y ya que no es posible escapar del Ahora, ¿por qué no darle la bienvenida y hacerse amigo suyo?

Cuando te haces amigo del momento presente, te sientes como en casa dondequiera que estés.
Si no te sientes cómodo en el Ahora,
te sentirás incó-modo dondequiera que vayas.
El momento presente es como es. Siempre. ¿Puedes dejarlo ser?

La división de la vida en pasado, presente y futuro es obra de la mente y, en definitiva, es ilusoria.

Mantener la atención en el Ahora no implica negar las necesidades de tu vida. Se trata de reconocer qué es lo fundamental.

Eso te permite gestionar lo secundario con gran facilidad.
No se trata de decir:
«Ya no me ocupo de las cosas porque sólo existe el Ahora.»
No.
Empieza por encontrar lo que es más importante y haz del Ahora tu amigo,
no tu enemigo.
Reconócelo, hónralo.
Cuando el Ahora es el fundamento y el núcleo principal de tu vida,
ésta se des-pliega con facilidad.

Recoger la vajilla, diseñar una estrategia empresarial, planear un viaje...
¿Qué es más importante, el acto en sí o el resultado que quieres conseguir
con ese acto?
¿Este momento o algún momento futuro?

¿Tratas este momento, como si fuera un obstáculo por superar?
¿Sientes que lo más importante es llegar a algún momento futuro?
Casi todas las personas viven así la mayor parte del tiempo.
Como el futuro nunca llega,
excepto como presente,
es un estilo de vida disfuncional.

Genera una continua corriente subterránea de tensión alteración y descontento. No hace honor a la vida que es Ahora y nunca deja de ser Ahora.
Siente la vida dentro de tu cuerpo.
Eso te ancla en el Ahora.

No te responsabilizas definitivamente de la vida hasta que te responsabilizas de este momento, del Ahora.
Esto se debe a que en el Ahora es en el único lugar donde se halla la vida.

El Ahora es como es,
porque no puede ser de otra manera.

Ahora los físicos confirman lo que los budistas han sabido siempre:
no hay cosas ni sucesos aislados.
Por debajo de las apariencias superficiales, todas las cosas están interconectadas, son parte de la totalidad del cosmos que ha producido la forma que toma este momento.

Cuando dices «sí» a lo que es,
te alineas con el poder y la inteligencia de la Vida misma. Sólo entonces puedes convertirte en un agente del cambio positivo en el mundo.

Una práctica espiritual simple pero radical es aceptar lo que surja en el Ahora, dentro y fuera.

Cuando tu atención te traslada al Ahora, estás alerta. Es como si despertases de un sueño: el sueño del pensamiento, el sueño del pasado y del futuro.

Hay claridad, simplicidad.
No queda sitio para fabricarse problemas.
Simplemente este momento es como es.

En cuanto entras con tu atención en el Ahora, te das cuenta de que la vida es sagrada. Cuando estás presente, hay una sacralidad en todo lo que percibes.

Cuanto más vivas en el Ahora, más sentirás la simple pero profunda alegría de Ser, y la santidad de toda vida.

El Ahora es más profundo que cualquier contenido que surja en él.

Cuando entras en el Ahora,
sales del contenido de tu mente.
La corriente incesante de pensamientos se apacigua. Los pensamientos dejan de absorber toda tu atención, ya no te ocupan completamente.

Surgen pausas entre pensamientos, espacio, quietud. Empiezas a darte cuenta de que eres mucho más profundo y vasto que tus pensamientos.

Pensamientos, emociones, percepciones sensoriales y experiencias constituyen el contenido de tu vida.
«Mí vida» es de lo que derivas tu sentido del yo; «mi vida» son los contenidos, o al menos eso crees.

Pasas por alto continuamente el hecho más evidente: tu sentido más interno Yo Soy no tiene nada que ver con lo que ocurre en tu vida,
nada que ver con los contenidos.

Este sentido del Yo Soy es uno con el Ahora. Siempre permanece igual.
En la infancia, en la vejez, en la salud o en la enfermedad, en el éxito y el fracaso, el Yo Soy
—el espacio del Ahora-
permanece inmutable al nivel más profundo.

Habitualmente se confunde con el contenido, y por eso sólo experimentas el Yo Soy o el Ahora levemente, indirectamente, a través de los contenidos de tu vida.

En otras palabras: tu sentido de Ser queda oscurecido por las circunstancias, por la corriente de pensamientos y por todas las cosas de este mundo.
El Ahora queda oscurecido por el tiempo.
Y así olvidas que estás enraizado en el Ser, en tu realidad divina, y te pierdes en el mundo. Confusión, ira, depresión, violencia y conflicto afloran cuando los seres humanos olvidan quiénes son.
Sin embargo, qué fácil es recordar la verdad y volver a casa:

Yo no soy mis pensamientos, emociones, percepciones sensorias y experiencias. Yo no soy el contenido de mí vida.

Yo soy Vida.
Yo soy el espacio en el que ocurren, todas las cosas.
Yo soy conciencia.
Yo soy el Ahora.
Yo Soy.

domingo, 29 de marzo de 2009

Diferencia de cielo e infierno

Un hombre cercano ya a la muerte fue a ver a un maestro para preguntarle:
-Hombre sabio, dime cuál es la diferencia entre cielo e infierno.
-Veo una montaña de arroz humeante y sabroso, y alrededor una muchedumbre de hambrientos. Sus palillos son más largos que sus brazos, así que cuando prenden la comida, no pueden llevársela a la boca y son víctimas de la frustración y el sufrimiento. Ese es el infierno -contestó el maestro.
-¿Y el cielo? -volvió a preguntar el viejo.
-Veo una montaña de arroz humeante y sabroso, y alrededor una muchedumbre alegre.
Sus palillos son más largos que sus brazos, pero han decidido, al prender la comida, dársela los unos a los otros. Ese es el cielo.

R.Malak dice:
Uno no está separado, la felicidad que no se puede compartir es falsa. Solo lo que es compartible es verdaderamente deseable. Pero el compartir es una calle de doble dirección. Se necesitan dos para compartir. ¿Quién está dispuesto a tomar lo que yo estoy dispuesto a dar?, por lo general las personas se saturan y dicen tú me das y me das y yo no tengo sed. Todos somos uno, mostrar el camino es corto y fácil, sin embargo ser capaz de verlo es otra cosa, ya que la mayoría se aferra a sus viejos hábitos de pensamiento, de sentimiento y de acción.

sábado, 28 de marzo de 2009

Libertad


La libertad profunda del corazón


Fuente:
Autor: P. Fernando Pascual



Una persona es autónoma si actúa sin que nadie le estorbe, sin ser obligada a nada, sin tener que escoger lo que otros impongan.
Una persona es autónoma si cada uno de sus actos dependen directamente de ella, nacen de su corazón y de su cabeza, sin condicionamientos, sin límites.

Definir así la autonomía es como decir que nadie es autónomo, pues todos estamos atados de mil maneras a las cosas, a los vientos, a los ojos y a los pensamientos que nos rodean y nos agobian cada día. No podemos caminar sin el aire y el suelo, ni vivir sin frijoles, ni amar sin esa mano que nos acaricie Nuestros sueños de un viaje al infinito, o al Himalaya, o al cine de la esquina, se estrellan ante la urgencia de pagar el alquiler del piso en que vivimos, o de arreglar un poco esa casita de madera que nos baña con los mil agujeros de su techo desgarrado.

A pesar de las ataduras, hay algo que nadie nos puede tocar. Nuestro corazón, nuestro espíritu: eso es nuestro. Nos pueden calumniar, nos pueden quitar la comida o la casa, nos pueden amenazar con una pistola. Pero nadie nos puede obligar a querer lo que odiamos, ni a odiar lo que queremos con todo el alma y con toda la vida (una esposa o esposo, unos padres o unos hijos).

Los estorbos y las presiones son parte de la vida. Sólo desaparecerán cuando cese la ley de la gravedad y cuando los vecinos, ni vean ni oigan ni digan nada, a favor o en contra de lo que hacemos. O
desaparecerán cuando también nosotros dejemos de vivir en ese suelo y nos encontremos, cara a cara, con el Dios que conoce nuestra historia y que respeta la opción por la que decidimos vivir para amar o para odiar...

La autonomía no está, por lo tanto, en el ideal de un mundo sin presiones ni dificultades.
Está en nuestra capacidad de amar.
Cuando más amamos, más libres somos, porque crecemos en lo más profundo de nuestro corazón, porque somos más grandes y más sinceros, porque superamos los aburrimientos de la vida con esa alegría con la que brillan los novios y esposos que se quieren de verdad.

Esperar a que nadie nos moleste, ni nos diga qué está bien o qué está mal, es soñar con un mundo que no existe. Existe este mundo, el del hoy. Mis defectos y cansancios me pesan y me atan, pero no pueden paralizarme. La idea que los demás tengan de mí quizá me aterre, pero soy mucho más de lo que piensen o digan mis familiares y amigos. Los ojos de Dios me llenan de consuelo: tal vez espera hoy, de lo profundo de mi corazón, un paso hacia adelante, un gesto de amor, la renuncia a un vicio y un beso sincero al esposo o la esposa, o a ese hijo pequeño que no acaba de integrarse en su escuela nueva.

Todo depende de mi corazón. Cada instante decido mi futuro. Soy libre incluso entre cadenas Un condenado a muerte puede convertirse en un santo si lo quiere, mientras que un millonario "autónomo" puede pudrirse en medio de su riqueza. Valgo lo que quiero. Ahí está mi riqueza, mi verdadera autonomía. Hoy seré plenamente feliz y un poco bueno, si así lo quiero...

viernes, 27 de marzo de 2009

La vida

Un erudito alquiló una barca para cruzar un río caudaloso. Al recibirlo, el barquero se expresó con frases gramaticalmente incorrectas. Después de corregirlo, el erudito preguntó:
-¿Tú no has estudiado gramática?
-No señor -contestó el barquero-, soy un iletrado.
-¿Tampoco sabes geografía ni aritmética? - volvió a preguntar el erudito.
-No, señor, nada de eso sé -respondió avergonzado el aludido.
-Supongo que tampoco sabrás nada de historia, literatura o filosofía -interrogó de nuevo el hombre culto.
-No tengo ni idea de nada de eso, soy sólo un barquero ignorante -habló humillado el pobre hombre.
-¡Pues, amigo -sentenció el erudito-, un hombre sin cultura es como si hubiera perdido la mitad de su vida!
Instantes después, la barca, arrastrada por la corriente, fue a dar con unas rocas que provocaron una gran vía de agua. El barquero preguntó a su pasajero:
-Señor, ¿sabe usted nadar?
-No -respondió.
-Entonces me temo que va a perder toda su vida

miércoles, 25 de marzo de 2009

El monje que moria

Un viejo monje agonizaba. A su alrededor, sus compañeros lloraban cuando el moribundo se rió con tres fuertes carcajadas.
-Dinos, hermano, por qué ríes cuando nosotros te lloramos -preguntaron los monjes.
-La primera vez me he reído de vuestro miedo a la muerte. La segunda porque no estáis preparados para afrontarla, y la tercera porque yo paso de la fatiga al descanso y mientras vosotros gemís. Dicho esto, cerró los ojos y expiró.

R.Malak dice:
En la muerte solo muere el cuerpo. La vida no muere, la conciencia no muere, la realidad no muere. Y la vida nunca está tan viva como después de la muerte. Lo que nació debe morir. Lo que nunca ha nacido no muere, este camino es buscar eso. La vida y muerte se deben ver como parte una de la otra, dos aspectos de si mismo, es inmortalidad, el fin en el comienzo y el comienzo en el fin es proceso de cambio.

martes, 24 de marzo de 2009

Cuestion de necesidades

Cuentan que un desconocido se presentó a la puerta del monasterio llevando oro y rogó al abad que lo repartiera entre los monjes. El abad dijo:
-Los monjes no lo necesitan.
El desconocido insistió, así que lo puso en una cesta en medio del patio con un letrero que ponía: «El que necesite, que coja».
Nadie tocó nada. Algunos ni siquiera miraban.
Pasado un tiempo, aquel hombre regresó y vio que su oro estaba intacto. Valorando este hecho, alabó a los monjes por su santidad y renuncia.
El abad le dijo:
-No se trata de santidad. Todo está en función de la necesidad. Para nosotros, el oro es inútil ya que nada podemos hacer con él. Comemos, vestimos y estamos a cubierto. Nuestras necesidades son otras. Necesitamos a Dios y por eso estamos aquí buscándolo. Ve y da tu oro a los pobres.

R.Malak dice:
Esta es una cuestión que solo alcanza a los que están en la última etapa del camino, ellos tras la búsqueda de la realización, el contador del cuento la llama "necesidad de Dios". Lo obvio es que no es comparable a la situación que a nosotros nos compete, nuestras necesidades aún van por lo elemental y a veces lo necesario. Ellos, los que han alcanzado la presenciación pura, ya no tienen ninguna necesidad, ni siquiera la de «yo soy», que es solo un señalador útil, un indicador de dirección hacia lo Absoluto.

domingo, 22 de marzo de 2009

Convivir con la duda

Si necesitamos tenerlo todo controlado, es probable que estemos asustados y que no nos permitamos relajarnos ni confiar en que las cosas que puedan ocurrir en nuestra vida sean buenas o que podamos manejarnos bien en el futuro.
Tanto la naturaleza como nuestro propio organismo tienen recuersos y capacidades para poder regenerarse, adaptarse al ambiente y mejorar.
A veces tenemos fantasías catastróficas sobre la realidad, pensamos que todo lo que va a ocurrir será desastroso o malo y que es seguro que pasará lo peor. Todo ello nos hace estar muy asustados y es entonces cuando aparece el deseo de querer controlarlo todo. Reconocer que las catástrofes imaginadas son solo fantasías y que podríamos visualizar lo contrario nos puede ayudar a confiar en la vida.
Y todavía es más importante aceptar que hay cosas que no se pueden controlar. Debemos ser conscientes y aceptar que hay momentos en los que nos encontramos frente a la vida, que es algo más grande que uno mismo. En ocasiones no podemos saber que ocurrirá, la vida decide por nosotros y solo podemos acatarlo. Para ello tenemos que tener capacidad de soportar la incertidumbre y el impás, es decir, estar sin saber qué hacer, solo esperar.
Lo que no podemos hacer para evitar la incertidumbre es no arriesgar. Vivir implica aceptar que la vida tiene un grado de incertidumbre y por lo tanto, que no podemos controlarlo todo.

J.Garriga y M.Darder  (Terapéutas, directores del Instiut Gestalt
de Barcelona)

sábado, 21 de marzo de 2009

TE DESEO

Te deseo primero que ames,
también seas amado.

Te deseo también que tengas amigos,y que, incluso malos e inconsecuentes sean valientes y fieles, y que por lo menos
haya uno en quien confiar sin dudar.
Y porque la vida es así, te deseo también que tengas enemigos.
Ni muchos ni pocos, en la medida exacta,
para que, algunas veces, te cuestiones
tus propias certezas. Y que entre ellos,
haya por lo menos uno que sea justo,
para que no te sientas demasiado seguro.

Te deseo además que seas útil,más no insustituible.
Y que en los momentos malos,cuando no quede más nada,
esa utilidad sea suficiente para mantenerte en pie.
Igualmente, te deseo que seas tolerante, no con los que se equivocan poco, porque eso es fácil, sino con los que se equivocan mucho e irremediablemente, y que haciendo buen uso de esa tolerancia,
sirvas de ejemplo a otros.

Te deseo que siendo joven no madures demasiado de prisa,
y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer,
y que siendo viejo no te dediques al desespero.
Porque cada edad tiene su placer y su dolor y es necesario dejar
que fluyan entre nosotros.

Te deseo de paso que seas triste.
No todo el año, sino apenas un día.
Pero que en ese día descubras
que la risa diaria es buena, que la risa
habitual es sosa y la risa constante es malsana.

Te deseo que descubras, con urgencia máxima, por encima
y a pesar de todo, que existen,y que te rodean, seres oprimidos,
tratados con injusticia y personas infelices.

Te deseo que acaricies un perro,alimentes a un pájaro y oigas a un jilguero erguir triunfante su canto matinal,
porque de esta manera, sentirás bien por nada.
Deseo también que plantes una semilla, por más minúscula que sea, y la
acompañes en su crecimiento, para que descubras de cuantas vidas
está hecho un árbol.

Te deseo, además, que tengas dinero, porque es necesario ser práctico.
Y que por lo menos una vez por año pongas algo de ese dinero frente a ti y digas: "Esto es mío"sólo para que quede claro quién es el dueño de quién.

Te deseo también que ninguno de tus defectos muera, pero que si
muere alguno, puedas llorar sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable.

Si todas estas cosas llegaran a pasar, no tengo más nada que desearte.

VICTOR HUGO
1802-1885

viernes, 20 de marzo de 2009

Extra

 
El esfuerzo EXTRA es lo que separa:
      ...al ser superior del mediocre;
      ...al profesional del  aficionado;
      ...al héroe del general;
      ...al desprendido del caritativo;
      ...al ganador del competidor;
      ...al amigo del conocido;
      ...al sabio del culto;
      ...al invencible del perdedor.

      En ese EXTRA que se saca de donde nadie sabe, cuando ya las fuerzas no alcanzan, cuando la noche acecha y la soledad quiere invadir el espíritu, es cuando los hombres crecen. 
Ahí es donde se prueban las voluntades y donde el hombre se hace más hombre,  porque reconoce el poder divino de la esperanza y el valor inquebrantable de la fe.
 Pero hay también aquellos que en su diario y común vivir hacen de sus horas libres un continuo EXTRA.
 EXTRA son los días cuando en un anonimato voluntario,  comparte su tiempo con unos ancianos o con unos enfermos;
      ...las horas que un maestro aporta en su tiempo libre para preparar mejor una clase;
      ...los momentos que un médico batalla en silencio para salvar a un paciente que no conoce.
EXTRA es salirse de las comunicación técnica y preguntarle al compañero,  por sus hijos y su familia.
      EXTRA es el detalle de dar gracias, sonreír y saludar a aquel con el que te cruzas.
EXTRA es decir una palabra agradable, es ceder el paso, es no solo acordarse del cumpleaños de alguien, sino hacerle saber que no lo olvidas.
EXTRA son muchos actos que distinguen al hombre educado del cortés, al generoso del egoísta, al social del huraño. 
 EXTRA es bendecir al universo con sus bondades, por habernos enviado la lluvia que calma la sed y nutre las plantas, por ser capaces de disfrutar de la  belleza del mar y del sol, que son regalos de la naturaleza para nuestros ojos y espíritu.
EXTRA es alabar cada amanecer porque nos brinda un comienzo limpio y nuevo, diferente del de ayer.
EXTRAS que nos sirvieron para saborear en toda su extensión, las recompensas implícitas de nuestros actos EXTRAS.



Jaume Guinot
Ciudadano del mundo
http://www.adaip.es

jueves, 19 de marzo de 2009

El sabio hacedor de milagros

Tres personas iban caminando por un bosque: un sabio con fama de hacer milagros un rico terrateniente del lugar y detrás de ellos y escuchando la conversación un joven alumno del sabio.
Aprovechando que estaba en presencia del sabio, el poderoso terrateniente le dijo:
- Me han dicho en el pueblo que eres muy poderoso que incluso puedes hacer milagros.
A lo que el sabio le respondió:
- Soy una persona vieja y cansada. ¿Cómo crees que podría hacer milagros?
Pero el hacendado insistió:
- Me han contado que sanas a los enfermos, restituyes la vista a los ciegos y vuelves cuerdos a los locos.
Esos milagros sólo los puede hacer alguien muy poderoso.
A lo que el sabio repuso:
- ¿Te referías a eso? Pues bien, tú lo has dicho: esos milagros sólo los puede hacer alguien muy poderoso no un viejo como yo. Esos milagros los realiza Dios yo sólo pido que se conceda un favor para el enfermo.
Todo el que tenga la fe suficiente en Dios puede hacer lo mismo.
Pero el hombre con fortuna le pidió:
- Quiero tener la misma fe para poder realizar los milagros que haces. Muéstrame un milagro para que pueda creer en tu Dios..
- Esta mañana¿volvió a salir el sol?-le preguntó el sabio.
- ¡Sí, claro que sí!
- Pues ahí tienes un milagro. El milagro de la luz.
- No, yo quiero ver un VERDADERO milagro -protestó el hombre rico: oculta el sol, saca agua de una piedra.
Mira: hay un conejo herido junto al camino. Tócalo y sana sus heridas.
El sabio le volvió a preguntar:
- ¿Quieres un verdadero milagro? Bien. ¿No es verdad que tu esposa acaba de dar a luz hace algunos días?
- ¡Sí! Es varón y es mi primogénito.
- Ahí tienes el segundo milagro. El milagro de la vida.
- Sabio -replicó el terrateniente- tú no me entiendes. Quiero ver un verdadero milagro.
Y el sabio inquirió:
- ¿Acaso no estamos en época de cosecha? ¿No hay trigo y sorgo donde hace unos meses sólo había tierra?
- Sí -respondió el hombre rico-igual que todos los años.
- Pues ahí tienes el tercer milagro.
- Creo que no me he explicado lo que yo quiero...
Pero antes de que pudiera terminar el sabio lo interrumpió:
- Te has explicado bien. Yo ya hice todo lo que podía hacer por ti. Si lo que encontraste  no es lo que buscabas, lamento desilusionarte.
Luego de escuchar estas palabras el poderoso terrateniente se retiró muy contrariado por no haber encontraba lo que buscaba.
El sabio y su alumno se quedaron parados a un lado y cuando él ya estaba muy lejos y ya no podía verlos el sabio levantó al conejo sopló sobre él y sus heridas quedaron curadas.
El joven estaba algo desconcertado:
- Maestro te he visto hacer milagros como éste casi todos los días. ¿Por qué te negaste a mostrarle uno al caballero? ¿Por qué lo haces ahora que no puede verlo?
El sabio demostró su sabiduría una vez más:
- Lo que él buscaba no era un milagro, era un espectáculo. Le mostré tres milagros y no pudo verlos. Para ser rey antes hay que ser príncipe, para ser maestro antes hay que ser alumno. No puedes pedir grandes milagros si no ahas aprendido a valorar los pequeños prodigios cotidianos. El día en que aprendas a reconocer a Dios en ellos ese día comprenderás que no necesitas más milagros que los que Dios te da todos los días sin que tú se los hayas pedido.


Jaume Guinot
Ciudadano del mundo
http://www.adaip.es

miércoles, 18 de marzo de 2009

NO DEMERITES A NADIE

No condenes al que se equivoca.

No ridiculices a nadie,
ni en público ni en privado.

No menosprecies
a quien tiene un defecto físico.

No te burles de otra persona, ni de su figura, ni de su origen,
ni de su familia, ni de su ocupación.

No entables controversias con nadie.

No hagas declaraciones categóricas
que desacrediten a tu prójimo.

No repruebes, en forma tajante, los gustos ajenos, pues con esto, sólo ganarás antipatías y el rechazo de tus víctimas.

Evita crear resentimientos
con los agravio a tus semejantes.

La persona más culta es la que logra que con ella se sientan a gusto
el mayor número de personas.

Jaume Guinot
Ciudadano del mundo
http://www.adaip.es

martes, 17 de marzo de 2009

El viajero hambriento


Un viajero hambriento llegó a una casa en el camino. Llamó a la puerta y, cuando le abrieron, pidió de comer. Pero allí habitaba una familia de corazón duro y poco piadosa.
-Si quieres comer, ¿por qué no trabajas? -le contestaron.
-Os equivocáis -contestó el viajero-, sólo deseaba averiguar si erais gente bondadosa. Yo no necesito comida, pues conozco la receta mágica de la sopa de piedras, así que a mí jamás me falta el alimento.
-¿Sopa de piedras? -se preguntaron aquellas gentes egoístas suponiendo inmediatamente que el conocimiento de aquella receta podría reportarles algún beneficio.
-Lamentamos profundamente haberte ofendido -dijeron al viajero-. ¿Por qué no entras y después de descansar no nos muestras esa receta de sopa con piedras?
-De acuerdo -contestó el viajero-, lo primero es disponer de una buena olla con agua y ponerla en el fuego, a continuación debéis recoger una docena de hermosas piedras bien redondeadas, las cuales tenéis que limpiar a fondo.
La familia siguió al pie de la letra las instrucciones.
-Mientras que limpiáis a conciencia las piedras -continuó ordenando el viajero-, nunca estará de más añadirle algunas verduras al agua; así que ir a la huerta y recoger tomates, pimientos, apio, cebollas y zanahorias.
La familia estaba muy contenta, obedeciendo las instrucciones para hacer la sopa de piedras.
-Debéis continuar limpiando las piedras hasta que brillen, esto es muy importante, pero para que el agua de cocción coja más gusto, agregaremos a las verduras un poco de jamón, tocino y una gallina pelada y troceada -ordenó el viajero.
Al cabo de un rato salía un olor estupendo de la olla.
-Falta sal -dijo el viajero después de probar el guiso. Creo que ahora debemos añadirle algunas hierbas aromáticas para amalgamar los sabores, y sólo al final pondremos las piedras si es que sois capaces de limpiarlas satisfactoriamente.
Al olor del caldo y ante la admonición del viajero, los miembros de la familia se afanaron en limpiar con más brío y entusiasmo las piedras.
-Mientras que termináis de limpiar las piedras, probaré este caldo, donde se han de añadir las piedras no sea que no esté en su punto -dicho lo cual, el viajero se sirvió un plato del guiso hasta arriba.
El viajero, una vez acabado el plato, se sirvió otro igual de repleto. Los miembros de la familia veían a aquel hombre como deglutía el jamón, la gallina y las verduras a dos carrillos, mientras la boca se les hacia agua y empezaban a mostrar síntomas de cansancio de tanto frotar las piedras.
-¡Ánimo, más brío, un poco más, y ya estarán listas esas estupendas piedras para añadirlas a la olla, no desfallezcáis que dentro de nada podréis disfrutar de la irrepetible sopa de piedras. De este modo estimulaba el viajero a los fatigados habitantes de la casa a la vez que terminaba ya el contenido del recipiente. El niño más pequeño de la casa advirtió el hecho y protestó ya en el límite de sus fuerzas:
-Señor, nosotros llevamos varias horas frotando con cepillos estas pesadas piedras, y usted en cambio se ha comido todo el guiso de la olla, ¿por qué no friega ahora un poco las piedras y yo como?
-Muchacho ignorante -clamó el viajero-, ¿no ves que yo soy el único que conoce el secreto de la sopa de piedras? Lo que yo he comido es un simple guiso de verduras, jamón y gallina que cualquiera sabe hacer y que se le puede añadir si se quiere a la sopa de piedras como acompañamiento. Yo, generosamente, me he brindado a mostraros mi secreto, y vosotros en cambio me habéis ofendido, pretendiendo que trabajase. ¡Nunca me he sentido más insultado!
Dicho lo cual, se dio la vuelta y desapareció de la casa en un santiamén.
Aquella familia se quedó de una pieza, y por más intentos que realizaron, nunca encontraron el secreto de la sopa de piedras, pues cuando intentaban imitar lo hecho por el viajero, siempre les salía un guiso de verduras, jamón y gallina. En cuanto al muchacho, recibió una buena paliza y además se quedó varios días sin comer por idiota.

R.Malak dice:
Aquí el instructor es un viajero que con engaños solicita a una familia caridad. Obviamente un verdadero instructor no usaría el engaño. Esto apunta a la avaricia que todos abrigamos en el corazón. Pretende destacar por un lado que la caridad debe nacer en forma espontánea y sin interés y por otro lado a la falta de precaución del estudiante al ser manipulado por sus debilidades.

Jaume Guinot
Ciudadano del mundo
http://www.adaip.es

viernes, 13 de marzo de 2009

Los consejos del Tio Mito

Los consejos del tío Mito
Don Alfonso: Un buen amigo me envió este tratado de filosofía popular, la que llega al pueblo, me era desconocida, si lo considera, vale que los lectores de NOTIVER la disfruten y a lo mejor pongan en práctica.
"El tío mito es un personaje muy particular, tiene 98 años y todos los días se toma un vaso de aguardiente. El radica en un pueblo de la Cuenca del Papaloapan, en el estado de Veracruz, de donde es originario, así que su vocabulario es característico del lugar, un día me dijo, mira negro te voy a dar 10 consejos para que vivas bien, mírame a mi: ¡Estoy en la flor de la vida!. Estos son los consejos del tío mito:
1.- Agradece por todo, dale gracias a dios que estás, porque otra bola de pendejos, ya se los llevo la chingada!
2.- Cuando puedas comer, come, cuando puedas dormir, duerme, cuando puedas trabajar, trabaja y si aun puedes echarte de pedos, da gracias a dios porque  tienes salud!.
3.- Si en la noche no puedes dormir, pues párate y ponte a hacer algo, porque si te quedas en la cama solo vas pensar pura pendejada!.
4.- Los problemas grandotes, esos que son del mundo, mándalos a la chingada, no los vas a arreglar tu solo, deja que otros cabrones los arreglen, tu ocúpate de los chiquitos, de esos que están en tus manos, atiende esos, los demás , ¡ al carajo!.
5.- Si te dan, agarra, todo lo que te den tómalo, así sea un chingadazo o una bolsa de dinero, porque uno vive pensando que las cosas las genera uno, pero no sabes de que forma te llegan, así que tu agarra y no te apendejes!
 6.- No agarres lo que no es tuyo, ni el machete, ni el caballo y ni a la mujer, lo ajeno respétalo, es de otro, cada quien tiene lo suyo!.
7.- A lo que te dediques, hazlo con ganas, con muchas ganas y harto gusto, porque no sabes cuando te va a cargar la chingada!.
8.- Cuídate de los cabrones, y cuídate de los pendejos, fíjate bien como son, conócelos y nunca seas como ellos!.
9.- Nunca te preocupes por lo que no tienes, cuantos cabrones que tienen todo el dinero del mundo están en el bote o pegados a un hospital; tienes algo mas valioso que es tu libertad,! esa no tiene madre!.
10.- Manda a chingar a su madre a la muerte, que sea ella la que se preocupe por no poderte llevar y no seas tu el que se preocupe porque ya te va a llevar.
Estos son los consejos del tío mito. No se que tan buen resultado tengan, pero solo con leerlos y pensarlo me siento mas tranquilo".
Nov. 16 del 2008      www.barloventeando.com         Luís Martínez Wolf

Jaume Guinot
Ciudadano del mundo
http://www.adaip.es

domingo, 8 de marzo de 2009

Consejos del pajaro

El cuento de los Tres Consejos.

Una vez,  un hombre  atrapó  un pájaro. El pájaro le dijo: "Como
prisionero  tuyo,  no te soy de utilidad alguna, pero déjame  en
libertad y te daré  tres valiosos consejos".

El pájaro prometió  dar el primer consejo estando aún en la mano del
hombre,  el segundo cuando alcanzara  una rama y el tercero  al
llegar  a la cima  de una montaña.

El  hombre aceptó  y pidió  el primer consejo.

El pájaro dijo: "Si pierdes algo,  aunque  lo valores  tanto como a tu
vida,  no sientes pesar".

Entonces  el hombre soltó  al pájaro, que  voló  a una rama.

Acto seguido, dio el segundo consejo: "Nunca  creas  algo que
contradiga la Razón, sin tener pruebas".

Luego, el pájaro  voló  a la cima de la montaña. Desde  este lugar
dijo: ¡Oh, desafortunado!  ¡Dentro de mí hay dos enormes joyas;  con
sólo  matarme  hubiesen  sido tuyas!

El hombre  se angustió  al pensar  en lo que había perdido,  pero
dijo: "Al menos  dime ahora el tercer consejo."

El pájaro replicó: ¡Qué tonto  eres,  pidiendo más consejos sin haber
meditado acerca de los dos primeros! ¡Te  dije  que no te preocuparas
por lo que se ha perdido, y que no creyeras  algo contrario a la
Razón.  Ahora  estás  haciendo ambas  cosas. Estás  creyendo  algo
ridículo  y te afliges por haber perdido algo!  No soy lo
suficientemente grande  como para  tener dos enormes joyas dentro de
mí.

"Eres un tonto;  por lo tanto  debes permanecer  dentro  de las
restricciones  habituales  impuestas  al hombre"

En círculos  iniciáticos sufíes , se considera  este cuento  de gran
importancia para  sensibilizar  la mente de los estudiante,
preparándola  para  experiencias  que no pueden ser producidas  por
medios corrientes.

Este cuento  se halla  en el Mathnavi libro Clásico del inmortal Rumi,
y en el libro Divino de Attar: ambos Maestros del Sufismo, el Sufismo
es la tradición Iniciática dentro del Islam.

Jaume Guinot
Ciudadano del mundo
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sábado, 7 de marzo de 2009

Tu Piedra.

Arnold Krumm – Heller
Tú tienes una piedra…
¿No lo sabías?
Sí, mira.
En los bajos fondos de ti mismo, más allá de tu entendimiento,
incrustada en el muro de tu propia subconsciencia, hay una Piedra…
Bruta, fría, impasible, con la dureza del más duro mármol, con la
tosquedad rocosa…
Pero… tienes una piedra ignorada y no la ves, no la percibes, no la
palpas, no sientes sus efectos y, sin embargo, vive… vive allí en la
Soledad de tu caverna, esperando el instante de ser labrada.
Se te puede pasar la vida -este efímero tránsito- ignorando siempre
su existencia y ella habrá esperado inútilmente que tu interna mirada
la haya descubierto en la monotonía de su larga espera…
Si la dejas estar, si no la despiertas, si no la abras, si ha de
continuar con ese sueño extático… cuando ya no existas, cuando dejes
de ser, tornará al montón de tantas piedras como quedaron en el
camino, yerto bagaje de los que hicieron como tú…
Si, en cambio, no quieres que duerma.
Si tratas de despertarla porque un dolor o una pena honda dieron
conciencia a tu vida.
Si intentas bucear dentro de ti mismo y consolarte con las grandezas
de tu espíritu para enjugar internamente tantas y tantas lágrimas que
no pudieron secarse al exterior.
Entonces…
Suspira profundamente, llama en el cerrado Mesón de tus causas
interiores y busca tu Piedra…
Es tosca e imperfecta, ¿verdad?
Pues hazle saltar las primeras lascas para irla moldeando, pero…
Hazlo con cuidado, con AMOR…
Que en la Piedra que tocas está el Tesoro de tu propia Alma.

Jaume Guinot
Ciudadano del mundo
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jueves, 5 de marzo de 2009

Apegos

APEGOS
Un pájaro herido no puede volar, pero un pájaro que se apega a una rama de árbol, tampoco.
¡Deja de apegarte al pasado!
Dice el proverbio hindú:
"El agua se purifica fluyendo; el hombre, avanzando.
" El mundo está lleno de sufrimiento; la raíz del sufrimiento es el apego; la supresión del sufrimiento significa la eliminación, el abandono de los apegos.
Hay un deseo común, que es el cumplimiento de lo que se cree que va a dar felicidad al yo, al ego.
Ese deseo es apego, porque ponemos en él la seguridad, la certeza de la felicidad.
Es el miedo el que nos hace desear la felicidad, y ella no se deja agarrar.
Ella es. Esto sólo lo descubrimos observando, bien despiertos, viendo cuándo nos mueven los miedos y cuándo nuestras motivaciones son reales.
Si nos aferramos a los deseos, es señal de que hay apego.
¿Abandonar los apegos significa apartarse del mundo material?
La respuesta es: ¡No!
Uno usa el mundo material, uno goza el mundo material, pero no debe hacer depender su felicidad del mundo material.
¿Está esto suficientemente claro?
Uno comienza a gozar las cosas cuando está desapegado, porque el apego produce ansiedad.
Si estás ansioso cuanto te aferras a algo, difícilmente podrás gozarlo.
Por lo tanto, lo que te propongo no es una renuncia al goce:
es una renuncia a la posesividad, a la ansiedad, a la tensión, a la depresión frente a la pérdida de algo.
-¿De dónde crees que provienen todos los conflictos?
De los apegos.
-¿De dónde crees que proviene el sufrimiento?
De los apegos.
-¿De dónde crees que proviene la soledad?
De los apegos.
-¿De dónde crees que proviene el vacío?
Tú lo sabes: el origen es el mismo.
-¿De dónde crees que provienen los temores?
También de los apegos.

Sin apego no hay temor.
¿Lo pensaste alguna vez?
Sin apego no hay temor.
Desconozco el autor.

Jaume Guinot
Ciudadano del mundo
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miércoles, 4 de marzo de 2009

¿Hablar o callar?

Cuando la Western Union le pidió a Thomas Edison que "mencionara un precio" por el teletipo que había inventado, él le pidió varios días para pensarlo. Su esposa le sugirió $20,000, pero él pensó que esa cantidad era exorbitante.

A la hora acordada fue a la reunión todavía no muy seguro de la cantidad que iba a pedir cuando el oficial le preguntó:
"¿Cuánto?"
Él trató de decir $20,000, pero las palabras no le salían de la boca. Finalmente el oficial rompió el silencio y le preguntó:
"Bien, ¿qué le parece $100,000?"

¡A menudo el silencio le permite a otros decir algo mejor, de lo que hubiéramos dicho nosotros mismos!

Al quedarnos callados otros se interesan más por nuestros pensamientos; entonces cuando tenemos una audiencia interesada, nuestras palabras tienen mejor impacto.

La Biblia nos dice que aun el necio, cuando calla, es contado por sabio (Proverbios 17:28).
En ese sentido, el silencio puede evitar que nos veamos en una situación embarazosa.

¡La gente puede pensar que somos más inteligentes de lo que realmente somos!

Cuando se sienta movido a expresar una opinión, mida el impacto de sus palabras y mantenga esto presente:
"Entre menos diga, mejor".

¡No podemos buscarnos problemas por lo que no hemos dicho!
Como Edison, nosotros podemos beneficiarnos de nuestro silencio.

A menudo me arrepiento de lo que dije; nunca, de haberme callado.
Jaume Guinot
Ciudadano del mundo
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martes, 3 de marzo de 2009

Reflexiones: Los Tres Ultimos Deseos

Encontrandose al borde de la muerte, Alejandro Magno (356-323 A.C.) -rey de Macedonia (336-323 A.C.) conquistador del Imperio persa, y uno de los lideres militares mas importantes del mundo antiguo- convoco a sus generales y les comunico sus tres ultimos deseos:
1.- Que su ataud fuese transportado por los mas eminentes medicos de la epoca.
2.- Que fueran esparcidos por el camino hasta su tumba los tesoros que habia conquistado (plata, oro, piedras preciosas, etc.)
3.- Que sus manos quedaran balanceandose en el aire, fuera del ataud, a la vista de todos.
Uno de sus generales, admirado por tan insolitos deseos, le pregunto a Alejandro cuales eran sus razones.
Alejandro explico:
1.- Quiero que los mas eminentes medicos carguen mi ataud para mostrar que ni ellos tienen, ante la muerte, el poder de curar.
2.- Quiero que el suelo sea cubierto por mis tesoros para que todos puedan ver que los bienes materiales aqui conquistados, aqui permanecen.
3.- Quiero que mis manos se balanceen al viento, para que las personas puedan ver que vinimos con las manos vacias, y con las manos vacias partimos.
Ya que no podemos evitar la muerte, busquemos y tratemos de alcanzar aquello que si se marchara con nosotros.
Finalmente no sabemos si seran sabios o necios, los que heredaran todo el fruto de nuestro esfuerzo o afanes.

Jaume Guinot
Ciudadano del mundo
http://www.adaip.es

domingo, 1 de marzo de 2009

Ejemplo a seguir

Los japoneses siempre han gustado del pescado fresco. Pero las aguas cercanas a Japón no han tenido muchos peces por décadas. Así que para alimentar a la población japonesa, los barcos pesqueros fueron fabricados más grandes y así pudieron ir mar adentro todavía más lejos. Mientras más lejos iban los pescadores, más era el tiempo que les tomaba regresar a la costa a entregar el pescado. Si el viaje redondo tomaba varios días, el pescado ya no estaba fresco. A los japoneses no les gusta el sabor del pescado cuando no es fresco...
Para resolver este problema, las compañías pesqueras, instalaron congeladores en los barcos pesqueros. Así podían pescar y poner los pescados en los congeladores. Además los congeladores permitían a los barcos ir aún más lejos y por más tiempo. Sin embargo, los japoneses pudieron percibir la diferencia entre el pescado congelado y el pescado fresco, y no les gusto el pescado congelado. El pescado congelado se tenía que vender más barato... Así que las compañías instalaron tanques para los peces en los barcos pesqueros. Podían así pescar los peces, meterlos en los tanques, mantenerlos vivos hasta llegar a la costa de Japón. Pero, después de un poco de tiempo, los peces dejaban de moverse en el tanque. Estaban aburridos y cansados pero vivos. Desafortunadamente, los japoneses también notaron la diferencia del sabor. Porque cuando los peces dejan de moverse por días, pierden el sabor 'fresco-fresco'. Los japoneses prefieren el sabor de los peces bien vivos y frescos, no el de los peces aburridos y cansados que los pescadores les traían...
¿Cómo resolvieron el problema las compañías pesqueras japonesas? ¿Cómo consiguieron traer pescado con sabor de pescado fresco? Si las compañías japonesas te pidieran asesoría, ¿qué les recomendarías?
La solución que encontraron los japoneses es por demás original, Invitaron a un tiburón a sus tanques... así es como los peces japoneses se mantienen vivos: para mantener el sabor fresco de los peces, las compañías pesqueras todavía ponen a los peces dentro de los tanques en los botes pesqueros. Pero ahora ellos ponen también ¡un TIBURÓN pequeño! Claro que el tiburón se come algunos peces, pero los demás llegan muy, pero muy vivos... ¡Los peces son desafiados! Tienen que nadar durante todo el trayecto dentro del tanque, ¡para mantenerse vivos!
Aplicar el principio de resolución del problema de los pescadores japoneses a las personas , es aplicar lo que dijo L. Ron Hubbard a principios de los años 50. 'Las personas prosperan, extrañamente más, solo cuando hay desafíos en su medio ambiente'.

Hubbard escribió en su libro -Los beneficios de los desafíos- 'mientras más inteligente, persistente y competente seas, más disfrutas un buen problema'. Si tus desafíos son del tamaño correcto, y si poco a poco vas conquistando esos desafíos, te sientes feliz. Piensas en tus desafíos y te sientes con energía. Te emociona intentar nuevas soluciones. Te diviertes, ¡te sientes vivo!
Tan pronto como alcanzas tus metas; Tales como empezar una nueva empresa, pagar tus deudas, encontrar una pareja maravillosa, o lo que sea. Tal vez pierdas la pasión. Ya no necesitarás esforzarte tanto, así que solo te relajas. Experimentas el mismo problema que las personas que se ganan la lotería, o el de aquellas personas que heredan mucho dinero y que nunca maduran, o el de las personas que se quedan en casa que se hacen adictos a los medicamentos para la depresión o la ansiedad.
En lugar de evitar los desafíos, brinca hacia ellos y dales una paliza. Disfruta el juego. Si tus desafíos son muy grandes o son demasiados, nunca te rindas. El fracaso te cansará aún más.
Mejor, reorganízate. Encuentra la determinación, la información, el conocimiento y la ayuda que requieras. Cuando alcances tus metas, proponte otras mayores. Una vez que satisfagas tus metas familiares, busca alcanzar las metas de tu grupo, tu comunidad, hasta de la humanidad completa.
Nunca crees el éxito para luego acostarte sobre él. Tu tienes recursos, habilidades y capacidades para lograr lo que sueñas, para hacer la diferencia, para lograr el cambio que te propones.
Así que, invita un tiburón a tu estanque, y descubre ¡qué tan lejos realmente puedes llegar en este 2009! Hay que procurar mantenernos siempre rodeados de Tiburones, al fin y al cabo sobran, y aunque hay algunos con los dientes más afilados, piensa que a la larga son los que nos ayudan más...

Jaume Guinot
Ciudadano del mundo
http://www.adaip.es