viernes, 24 de abril de 2009

Responder ante el abuso

Un hombre agasajó a un vecino que le había ayudado invitándolo a comer un magnífico guiso de gallina. Días después, se presentaron algunos familiares del vecino para probar el excelente guiso de gallina. El dueño, agradecido, invitó a todos a comer.
Pasados otros días, se presentaron unos familiares de los familiares del vecino para degustar el famoso guiso de gallina. El dueño también los atendió según las leyes de la hospitalidad.
Una semana después, aparecieron unos amigos de los familiares de los familiares del vecino que había hecho el favor al dueño de la casa. Venían a comer el buen guiso de gallina.
Esta vez, el dueño sirvió a sus huéspedes un caldo aguado y soso.
-¿Esto qué es? -preguntaron los recién llegados. Nos habían hablado de un guiso de gallina excelente.
-Pues esta es la sopa de la sopa del caldo de la gallina guisada.

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