domingo, 17 de mayo de 2009

La verdad, cada cual la suya

Una partícula de verdad.

En compañía de uno de sus acólitos, el diablo vino a dar un largo paseo por el planeta Tierra. Habiendo tenido noticias de que la Tierra era terreno de odio y perversidades, corrupción y malevolencia, abandonó durante unos días su reino para disfrutar de su viaje. Maestro y discípulo iban caminando tranquilamente cuando, de súbito, este último vio una partícula de verdad. Alarmado, previno al diablo:
--Señor, allí hay una partícula de verdad, cuidado no vaya a extenderse.
Y el diablo, sin alterarse en lo más mínimo, repuso:
--No te preocupes, ya se encargarán de institucionalizarla.
*El Maestro dice: Nadie puede monopolizar la verdad, ni la verdad es patrimonio de nadie.


Los seguidores de toda religión, metafísica o política, filosófica o ética, dicen que la suya es la única verdad, de que todo lo demás es falso y toman su propia convicción por la prueba de la verdad. Que filosofía o religión, que doctrina o ideología, por muy completa que sea, por muy libre de contradicciones internas que sea, y por muy atractiva que sea, puede dar pruebas de la propia verdad. Esa verdad varía con el tiempo y siguen la moda.
Es obvio que hay buscar la verdad más allá de la mente, una comprensión más allá de la experiencia, un estado sin cualidad. La mayoría quieren que le prueben la verdad y solo entonces la tomarán, es como si dijeran pruebe que el azúcar es dulce solo entonces la tomaré. La prueba del dulzor está en la boca, no en el azúcar, para saber que es dulce usted debe saborearla, no hay ninguna otra manera, lo mismo que la verdad esta en el si mismo que se devela cuando la conciencia lo permite.
Jaume Guinot
Ciudadano del mundo
http://www.adaip.es

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