jueves, 1 de octubre de 2009

Atrapar lo dicho

Había una vez un hombre que calumnió grandemente a un amigo suyo, y todo por la envidia que le tuvo al ver el éxito que éste había alcanzado.
Tiempo después se arrepintió de la ruina que trajo con sus calumnias a ese amigo, y visitó a un hombre muy sabio a quien le dijo: - Quiero arreglar todo lo que hice, ¿cómo puedo hacerlo?-a lo que el sabio respondió: - Toma un saco lleno de plumas ligeras y pequeñas, y suéltalas donde quiera que vayas.
El hombre muy contento por aquello tan fácil tomó el saco lleno de plumas y en el transcurso de un día las había soltado todas.

Volvió donde el sabio y le dijo: - Ya he terminado -entonces el sabio contestó: - Esa era la parte fácil... Ahora debes volver a llenar el saco con esas mismas plumas que soltaste, sal a la calle y búscalas. 
El hombre se sintió muy triste pues sabía lo que eso significaba, y no pudo juntar casi ninguna. Al volver, el hombre sabio le dijo: - Así como no pudiste juntar de nuevo las plumas que volaron con el viento, así mismo el mal que hiciste voló de boca en boca y el daño ya esta hecho.
Lo único que puedes hacer ahora es pedirle perdón a tu amigo, pues no hay forma de revertir lo que hiciste. (Anthony de Mello)



Jaume Guinot
Gabinete de Psicologia - Colegiado 17674
www.psicologiacerdanyola.es

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