miércoles, 31 de marzo de 2010

LA BOTELLA DE AGUA

Un hombre estaba perdido en el desierto, destinado a morir de sed.

Casi sin darse cuenta llegó a una cabaña vieja, desmoronada, sin
ventanas ni techos. El pobre hombre se encontró con una pequeña
sombra donde acomodarse para huir del calor y el sol del desierto.
Mirando a su alrededor, vio una vieja bomba de agua, toda oxidada,
se arrastró hacia allí, tomó de la manivela y comenzó a
bombear, a bombear y a bombear sin parar... pero nada sucedía!!!.

Desilusionado, cayó postrado hacia atrás, notó que a su lado había
una botella vieja, la miró, la limpió de todo el polvo que la
rodeaba y pudo leer un recado que decía: "Usted necesita primero pre-
cargar la bomba con toda el agua que contiene esta botella mi amigo,
después, por favor tenga la gentileza de llenarla nuevamente antes
de marcharse".

El hombre desenrosco la tapa de la botella, y en realidad, ahí
estaba el agua. ¡La botella estaba llena de agua!. De repente, él se
vio en un dilema... si bebiese aquella agua, él podría sobrevivir,
pero si la vertía en esa bomba vieja y oxidada, tal vez obtendría
agua fresca, bien fria, del fondo del pozo, y podría tomar toda el
agua que él quisiese, o tal vez no; tal vez la bomba no funcionaría
y el agua de la botella sería desperdiciada. ¡Podría morirse de sed!.

¿Qué debería hacer?... ¿Derramar el agua en la bomba y esperar a que
saliese agua fresca?, o ¿beber el agua vieja de la botella e ignorar
el mensaje que le había dejado un desconocido?. ¿Debería perder toda
aquella agua en la esperanza de aquellas instrucciones aparentemente
poco confiables, escritas no se sabe cuánto tiempo atrás?.

Con grandes dudas, el hombre derramó toda el agua en la bomba,
enseguida agarró la manivela y comenzó a bombear, y la bomba empezó
a rechinar y rechinar sin parar pero... ¡nada pasaba!. La bomba
continuaba con
sus ruidos y entonces surgió un hilo de agua, después un pequeño
flujo y finalmente, el agua corrió con abundancia, ¡agua fresca y
cristalina!.

El hombre llenó la botella y bebió ansiosamente, la llenó otra vez y
tomó aun más de su contenido refrescante. Enseguida, la llenó de
nuevo para el proximo viajante, la llenó hasta la boca, tomó la
pequeña nota y aumentó la frase:
"¡Créame que funciona, usted tiene que dar toda el agua antes de
obtenerla nuevamente!".

¿Cuántas veces tenemos miedo de iniciar un nuevo proyecto pues éste
demandará de una inversión de tiempo, dinero, preparación y
conocimiento?. ¿Cuántos se han quedado parados satisfaciéndose con
los resultados mediocres?.

Unas pocas veces en la vida se nos presentan "oportunidades
bellísimas" que pueden ayudarnos a ser mejores personas, o abrirnos
nuevas puertas que nos conducen a un mundo mejor. Pero quizás
siempre tememos, en vez de entregarnos y confiar, nos frenamos a
nosotros mismos quedándonos inmóviles delante del camino porque las
dudas y nuestra inseguridad nos paraliza, y tomamos así sólo un
poquito de la vida, casi insuficiente, cuando si venciéramos
nuestros miedos y temores, tendríamos a nuestro alcance toda la
fuente para tomar todo lo que deseásemos.

martes, 30 de marzo de 2010

CENA PARA DOS

Después de 21 años de matrimonio descubrí una nueva manera de
mantener viva la chispa del amor. Desde hace poco había comenzado a
salir con otra mujer, en realidad había sido idea de mi esposa, y
todo empezó así...

-"Tú sabes que la amas", me dijo un día, tomándome por sorpresa, "la
vida es demasiado corta... debes dedicarle tiempo".
-"Pero yo te amo a ti", protesté.
-"Lo sé!, pero también la amas a ella", me replicó.

La otra mujer a quien mi esposa quería que yo visitara era mi madre,
quien era viuda desde hacía 19 años, pero las exigencias de mi
trabajo y mis 3 hijos hacían que sólo la visitara ocasionalmente.
Esa noche la llamé para invitarla a cenar y al cine.
-"¿Qué te ocurre, hijo?, ¿estás bien?", me preguntó. Mi madre es el
tipo de mujer para la que una llamada tarde en la noche, o una
invitación sorpresiva, es indicio de malas noticias.
-"Creí que sería agradable pasar algún tiempo contigo", le
respondí, "Los dos solos!".
Reflexionó sobre ello un momento. "Me agradaría muchísimo!", dijo.

Ese viernes mientras conducía para recogerla después del trabajo, me
encontraba algo nervioso, era el nerviosismo que antecede a una
cita... y, cuando llegué a su casa, advertí que ella también estaba
muy emocionada con nuestra cita. Me esperaba en la puerta con su
abrigo puesto, se había rizado el cabello y usaba el vestido con que
celebró su último aniversario de bodas. Su rostro sonreía e irradiaba
luz como un ángel.

-"Les dije a mis amigas que iba a salir con mi hijo, y se mostraron
muy impresionadas", me comentó mientras subía a mi auto. "No pueden
esperar mañana para escuchar acerca de nuestra velada".

Fuimos a un restaurante no muy elegante pero si acogedor, mi madre se
aferró a mi brazo como si fuera "La primera dama".

Cuando nos sentamos, tuve que leerle el menú. Sus ojos solo veían
grandes figuras. Cuando iba por la mitad del listado de entradas,
levanté la vista... mamá estaba sentada al otro lado de la mesa, y me
miraba. Una sonrisa nostálgica se le delineaban en los labios.
-"Era yo quien leía el menú cuando eras pequeño", me dijo.
-"Entonces es hora de que te relajes y me permitas devolver el
favor", respondí.

Durante la cena tuvimos una agradable conversación... nada
extraordinario, sólo ponernos al día con la vida del otro. Hablamos
tanto que nos perdimos el cine.

-"Saldré contigo otra vez, pero sólo si me dejas invitar", dijo mi
madre cuando la llevé a casa. Lógicamente... asentí.

Y al llegar a mi casa luego de tan hermosa velada...
-"¿Cómo estuvo tu cita?", quiso saber mi esposa.
-"Muy agradable... mucho más de lo que imaginé", contesté.

Días más tarde mi madre murió de un infarto masivo, todo fue tan
rápido, no pude hacer nada!.

Al poco tiempo recibí un sobre con una nota y la copia de un cheque,
era del restaurante donde habíamos cenado mi madre y yo; la nota
decía:
"La cena la pagué por anticipado, estaba casi segura de que no podría
estar allí, pero igual pagué 2 platos... uno para ti y el otro para
tu esposa. Hijo, jamás podrás entender lo que aquella noche significó
para mí. Te amo...".

En ese momento comprendí la importancia de decir a tiempo: "TE AMO" y
de darles a nuestros seres queridos el espacio que se merecen.

lunes, 29 de marzo de 2010

Luciernagas

LUCIERNAGAS

Cuenta la leyenda que una vez una serpiente empezó a perseguir a una luciérnaga. Esta huía rápido de la feroz predadora y la serpiente al mismo tiempo no desistía.
Huyó un día y ella la seguía, dos días y la seguía... Al tercer día, ya sin fuerzas, la luciérnaga paró y le dijo a la serpiente:
"¿Puedo hacerte tres preguntas?"
"
No acostumbro dar este precedente a nadie pero como te voy a devorar, puedes preguntar”. -contestó la serpiente...
“¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?” -preguntó la luciérnaga.
“No”, -contestó la serpiente.

“¿Yo te hice algún mal?” -dijo la luciérnaga.

“No”, -volvió a responder la serpiente.

“Entonces, ¿por qué quieres acabar conmigo?”
“¡¡¡ Porque no soporto verte brillar !!!”
Moraleja
Muchos de nosotros nos hemos visto envueltos en situaciones donde nos preguntamos: ¿Por qué me pasa, no he hecho nada malo, ni daño a nadie?
Sencillo es de responder... ¡¡¡¡Porque no soportan verte brillar.....!!!!
Cuando esto pase, no dejes de brillar, continúa siendo tú mismo, continúa y sigue dando lo mejor de ti, sigue haciendo lo mejor, no permitas que te lastimen, no permitas que te hieran, sigue brillando y no podrán tocarte... porque tu luz seguirá intacta.
Tu esencia permanecerá, pase lo que pase...
¡¡ Sé siempre auténtico, aunque tu luz moleste a los predadores !!

domingo, 28 de marzo de 2010

Como un río


Un maestro del zen estaba agonizando, y sus monjes se hallaban reunidos alrededor de su lecho, desde el más antiguo hasta el monje más novato. El monje más antiguo se inclinó para preguntar al moribundo maestro, si tenía alguna lección final para sus monjes. El viejo maestro abrió lentamente sus ojos y en una débil voz susurró, "Dígales, que La Verdad es como un río."

El monje mayor pasó este trozo de conocimiento al monje que estaba a su lado, y así, sucesivamente, fue circulando alrededor del cuarto.

Cuando las palabras alcanzaron al monje más joven, él preguntó, "¿Qué nos quiere decir con que 'La Verdad es como un río'?".

La pregunta fue de vuelta, pasando por toda la habitación, al monje mayor, éste se inclinó sobre la cama y preguntó, "Maestro, ¿qué quiere decir usted con: 'La Verdad es como un río'?" El maestro abrió lentamente sus ojos y en una débil voz susurró, "OK, La Verdad no es como un río".



sábado, 27 de marzo de 2010

EL INVENTARIO

EL INVENTARIO

A mi abuelo aquel día lo vi distinto. Tenía la mirada enfocada en lo
distante... casi ausente. Pienso ahora que tal vez presentía que ese
era el último día de su vida.

Me aproxime y le dije: "¡Buen día, abuelo!".

Y él extendió su silencio. Me senté junto a su sillón y luego de un
misterioso instante, exclamó:
"¡Hoy es día de inventario, hijo!".

"¿Inventario?" (pregunté sorprendido).

"Si. ¡El inventario de las cosas perdidas!" Me contestó con cierta
energía y no sé si con tristeza o alegría. Y prosiguió:
"Del lugar de donde yo vengo, las montañas quiebran el cielo como
monstruosas presencias constantes. Siempre tuve deseos de escalar la
más alta. Nunca lo hice, no tuve el tiempo ni la voluntad suficientes
para sobreponerme a mi inercia existencial.
Recuerdo también, aquella chica que amé en silencio por cuatro años;
hasta que un día se marchó del pueblo, sin yo saberlo.
¿Sabes algo?. También estuve a punto de estudiar ingeniería, pero mis
padres no pudieron
pagarme los estudios. Además, el trabajo en la carpintería de mi
padre no me permitía viajar. ¡Tantas cosas no concluídas, tantos
amores no declarados, tantas oportunidades perdidas!".

Luego, su mirada se hundió aun más en el vacío y se le humedecieron
sus ojos. Y continuó:
"En los treinta años que estuve casado con Rita, creo que sólo cuatro
o cinco veces le dije -te amo-".

Después de un breve silencio, regresó de su viaje mental y mirándome
a los ojos me dijo:
"Este es mi inventario de cosas perdidas, la revisión de mi vida. A
mí ya no me sirve. ¡A ti sí!. Te lo dejo como regalo para que puedas
hacer tu inventario a tiempo".

Y luego, con cierta alegría en el rostro, continuó con entusiasmo y
me dijo:
"¿Sabes qué he descubierto en estos días?".

"¿Qué, abuelo?", respondí.

Aguardó unos segundos y no contestó, solo me interrogó nuevamente:
"¿Cuál es el pecado más grave en la vida de un hombre?".

La pregunta me sorprendió y sólo atiné a decir, con inseguridad:
"No lo había pensado. Supongo que matar a otros seres humanos, odiar
al prójimo y desearle el mal. ¿Tener malos pensamientos, tal vez?".

Su cara reflejaba negativa. Me miró intensamente, como remarcando el
momento y en tono grave y firme me señaló:
"El pecado más grave en la vida de un ser humano es el pecado por
omisión. Y lo más doloroso es descubrir las cosas perdidas sin tener
tiempo para encontrarlas y recuperarlas".

Al día siguiente regresé temprano a casa, luego del entierro del
abuelo, para realizar en forma URGENTE mi propio "inventario" de las
cosas perdidas.

EL EXPRESARNOS NOS DEJA MUCHAS SATISFACCIONES, así que no tengas
miedo y procura no quedarte con las ganas de nada por hacer o por
decir... ¡antes de que sea demasiado tarde!.

Y tú, ¿ya hiciste tu inventario?.

viernes, 26 de marzo de 2010

ESCUCHA EL SUSURRO O EL LADRILLAZO

TÚ ESCOGES... ESCUCHA EL SUSURRO O EL LADRILLAZO

Un jóven y exitoso ejecutivo paseaba a toda velocidad en su auto
Jaguar último modelo, de repente sintió un estruendoso golpe en la
puerta y al bajarse, un poco más adelante, vio que un ladrillo le
había estropeado la pintura, carrocería y vidrio de la puerta de su
lujoso auto. Dió un brusco giro de 180 grados y regresó a toda
velocidad a donde vio salir el ladrillo que acababa de desgraciar lo
hermoso que lucía su precioso auto.

Salió del auto de un brinco y agarró por los brazos a un chiquillo,
y empujándolo hacia un auto estacionado le gritó a toda voz:
"¿Qué rayos fue eso?, ¿Quién eres tu? ¿Qué crees que haces con mi
auto?".
Y enfurecido casi botando humo, continuó gritándole al chiquillo:
"¡Es un auto nuevo, y ese ladrillo que lanzaste va a costarte caro!,
¿Por qué hiciste eso?".

"Por favor, señor... por favor. ¡Lo siento mucho!, no sé que
hacer",suplicó el chiquillo.
"Le lancé el ladrillo porque nadie se detenía...".
Lágrimas bajaban por sus mejillas hasta el suelo, mientras señalaba
hacia atrás del ejecutivo.
"Es mi hermano", le dijo. "Se descarriló su silla de ruedas, se cayó
al suelo y no puedo levantarlo".
Sollozando, el chiquillo le preguntó al ejecutivo:
"¿Puede usted, por favor; ayudarme a sentarlo en su silla?. Está
golpeado y pesa mucho para mí solito. ¡Soy pequeño!.

Visiblemente impactado por las palabras del chiquillo, el ejecutivo
tragó grueso el nudo que tenía en la garganta. Indescriptiblemente
emocionado por lo que acababa de pasarle, levantó al jóven del suelo
y lo sentó en su silla nuevamente; sacó su pañuelo de seda para
limpiar un poco las cortaduras y el sucio de sobre las heridas del
hermano de aquel chiquillo especial.

Luego de verificar que se encontraba bien, miró al chiquillo que le
dio las gracias con una sonrisa que no tiene posibilidad de
describir nadie...
"Dios lo bendiga, señor... y muchas gracias" le dijo.

El hombre vio como se alejaba el chiquillo empujando trabajosamente
la pesada silla de ruedas de su hermano hasta llegar a su humilde
casita.

El ejecutivo aun no ha reparado la puerta del auto, manteniendo así
el golpe que le hizo el ladrillazo; de esta forma puede recordar
cada día el no ir por la vida tan de prisa que alguien tenga que
lanzarle un ladrillo para que preste atención.

jueves, 25 de marzo de 2010

UN POCO DE TERNURA

El dueño de una tienda estaba colocando un anuncio en la puerta que
decía: "Cachorritos en venta". Esa clase de anuncios siempre atraen
a los niños, y pronto un niñito apareció en la tienda preguntando: -
"¿Cuál es el precio de los perritos?".
El dueño contestó:
- "Entre $30 y $50".
El niño metió la mano en su bolsillo y sacó unas monedas:
- "Solo tengo $2.37... ¿puedo verlos?".

El hombre lo miró sonriendo y silbó. De la trastienda salió su perra
corriendo seguida por cinco perritos. Uno de los perritos estaba
quedando considerablemente rezagado. El niñito inmediatamente señaló
al perrito rezagado que cojeaba.
- "¿Que le pasa a ese perrito?", preguntó.

El hombre le explicó que cuando el perrito nació, el veterinario le
dijo que tenía la cadera defectuosa y que cojearía por el resto de
su vida. El niñito se emocionó mucho y exclamo:
- "¡Ese es el perrito que yo quiero comprar!".
El dueño de los perros replicó:
- "¡No!, tú no vas a comprar ese cachorro, si tú realmente lo
quieres, yo te lo regalo".

El niñito se disgustó, y mirando directo a los ojos del hombre le
dijo:
- "Yo no quiero que usted me lo regale. El vale tanto como los otros
perritos y yo le pagaré el precio completo. De hecho, le voy a dar
mis $2.37 ahora y 50 centavos cada mes hasta que lo haya pagado
completamente".
El hombre contestó:
- "Tú en verdad no querrás comprar ese perrito, hijo. Él nunca será
capaz de correr, saltar y jugar como los otros perritos".

El niñito se agachó y se levantó su pantalón para mostrar su pierna
izquierda, cruelmente retorcida e inutilizada, soportada por un gran
aparato de metal. Miró de nuevo al hombre y le dijo:
- "Bueno, yo no puedo correr muy bien tampoco , y el perrito
necesitará a alguien que lo entienda".

El hombre estaba ahora mordiéndose el labio, y sus ojos se llenaron
de lágrimas... sonrió y dijo:
- "Hijo, sólo espero y rezo para que cada uno de estos cachorritos
tenga un dueño como tú".

En la vida no importa quién eres, sino que alguien te aprecie por lo
que eres, te acepte y te ame incondicionalmente.
Jaume Guinot
Gabinete de Psicologia - Colegiado 17674
www.psicologiacerdanyola.es

miércoles, 24 de marzo de 2010

UNA SONRISA


UNA SONRISA

UNA SONRISA CUESTA POCO Y PRODUCE MUCHO, NO EMPOBRECE A QUIEN LA DA
Y ENRIQUECE A QUIEN LA RECIBE, DURA SOLO UN INSTANTE Y PERDURA EN
EL RECUERDO ETERNAMENTE.

ES LA SEÑAL EXTERNA DE LA AMISTAD PROFUNDA, NADIE HAY TAN RICO QUE
PUEDA VIVIR SIN ELLA, Y NADIE TAN POBRE QUE NO LA MEREZCA.

UNA SONRISA ALIVIA EL CANSANCIO, RENUEVA LAS FUERZAS Y ES CONSUELO
EN LA TRISTEZA.

UNA SONRISA TIENE VALOR DESDE EL MISMO INSTANTE EN QUE SE DA.

SI CREES QUE A TI LA SONRISA NO TE APORTA NADA, SE GENEROSO Y DA LA
TUYA, PORQUE NADIE TIENE TANTA NECESIDAD DE LA SONRISA COMO QUIEN NO

martes, 23 de marzo de 2010

Viejo

No es viejo aquel que pierde su cabello, sino su última esperanza.
No es viejo el que lleve en su corazón el amor siempre ardiente.
No es viejo el que mantiene su fe en si mismo, el que vive sanamente alegre convencido de que para el corazón no hay edad.


Jaume Guinot
Gabinete de Psicologia - Colegiado 17674
Web:
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lunes, 22 de marzo de 2010

Las heridas que dejan las palabras

Érase una vez un chico con mal carácter.  Su padre le dió un saco de clavos y le dijo que clavara uno en la verja del jardín cada vez que perdiera la paciencia o se enfadara con alguien. El  primer día clavó 37 clavos. Durante  las semanas siguientes se concentró en  controlarse y día a día disminuyó la  cantidad de clavos nuevos en la verja.  Había descubierto que era más fácil  controlarse que clavar clavos. Finalmente  llegó un día en el que ya no  clavaba ningún nuevo clavo.  Entonces  fué a ver a su padre para explicárselo. Su  padre le dijo que era el momento  de quitar un clavo por cada día  que no perdiera la paciencia.  Los  días pasaron y finalmente el chico pudo  decir a su padre que había quitado  todos los clavos de la verja. El  padre condujo a su hijo hasta la  verja y le dijo: « Hijo mío, te  has comportado muy bien, pero mira todos  los agujeros que han quedado en la  verja ». Ya  nunca será como antes.  Cuando discutes  con alguien y le dices cualquier cosa  ofensiva le dejas una herida como ésta. Puedes  clavar una navaja a un hombre y después  retirarla, pero siempre quedará la herida.   No importan las veces que le pidas  perdón, la herida permanecerá. Una herida  provocada con la palabra hace tanto daño  como una herida física.

Jaume Guinot
Gabinete de Psicologia - Colegiado 17674
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domingo, 21 de marzo de 2010

SOLO BEBI REFRESCO!!




¡SÓLO BEBÍ REFRESCO!


Papá... fui a una fiesta y recordé lo que me dijiste... que no
bebiera, así que bebí refresco. Realmente me sentía orgullosa por
dentro, de la manera que dijiste que sucedería. Papá, no bebí y
manejé, aunque los otros dijeron que debería beber otra cosa.

Sé que hice lo correcto, ya sé que generalmente tienes la razón.
Ahora la fiesta está acabando, finalmente todos se alejan manejando.
Cuando entré en mi automóvil yo supe que llegaría a casa en un solo
pedazo, debido a la manera que me criaste, tan responsable y
dulcemente. Empecé a alejarme en mi carro, pero cuando llegué al
camino otro automóvil no me vio y me pegó muy fuerte.

Cuando estaba allí en el pavimento, oía al policía decir que el otro
tipo estaba ebrio y ahora seré yo quien pagará con mi propia vida.

Estoy acostada aquí muriendo... papá, deseo que llegues aquí pronto!.
Como podría pasarme esto a mi, papá?. Mi vida acaba de estallar como
un globo. Hay sangre alrededor de mí y la mayoría es mía. Y oigo que
el médico dice que me moriré en poco tiempo, sólo quería decirte
algo... "¡Te juro que no bebí!".

Eran los otros, papá. Los otros no pensaron. El ebrio probablemente
estaba en la misma fiesta en la que yo estaba. La unica diferencia es
que el bebió y yo no. ¿Por qué estropear mi vida entera?. Estoy
sintiendo dolores punzantes ahora, dolores igual que un cuchillo.

El tipo que me chocó está caminando, y yo pienso que no es justo,
estoy aquí muriendo y todo lo que él puede hacer es mirar. Dile a mis
hermanas que no lloren, dile a mamá que sea valiente. Y
cuando me vaya al cielo pongan "La Niña de Papá" en mi tumba.

Alguien le debería haber dicho a ese hombre que no bebiera y
manejara. Si sólo alguien le hubiera dicho eso, y el hubiese seguido
el consejo, yo todavía estaría viva. Mi respiración esta recortándose
papá. Me estoy asustando mucho. Por favor no lloren por mi...

Papi, cuando tú me necesites siempre estaré allí. Tengo una última
pregunta papá, antes de decir adiós. No bebí y manejé, así que...
¿por qué soy yo quien muere?.

Alguien hizo el esfuerzo para escribir esto, así que por favor,
cuando bebas... recuerda a lo que te expones tú mismo(a), los que van
contigo, y los que estén en la calle a la misma hora que tú .

sábado, 20 de marzo de 2010

Combate del té


vía cuentos-zen. de yiokun el 9/09/09


Una vez, un maestro de la ceremonia del té, en el viejo Japón, accidentalmente ofendió a un soldado. Se disculpó rápidamente, pero el impetuoso soldado exigió que el asunto fuera resuelto en un duelo de espada.

El maestro del té, que no tenía experiencia con las espadas, pidió consejo a un amigo maestro de Zen quien sí tenía la habilidad. Mientras su amigo le servia, el espadachín Zen que no lo podía ayudar, notó cómo el maestro del té realizaba su arte con perfecta concentración y tranquilidad. "Mañana", dijo el espadachín Zen, "cuando se enfrente al soldado, sostenga la espada sobre su cabeza, como si estuviera listo para embestir, y dele la cara con la misma concentración y tranquilidad con las cuales usted realiza la ceremonia del té".

Al día siguiente, a la hora y lugar acordados para el duelo, el maestro del té siguió este consejo. El soldado, alistándose para atacar, miró fijamente durante largo tiempo la cara completamente atenta pero tranquila del maestro del té. Finalmente, el soldado bajó su espada, se disculpó por su arrogancia, y se fue sin que un solo golpe fuera dado.

viernes, 19 de marzo de 2010

LO QUE VA... REGRESA

LO QUE VA... REGRESA

Su nombre era Fleming, y era un granjero escocés pobre. Un día,
mientras intentaba ganarse la vida para su familia, oyó un lamento
pidiendo ayuda que provenía de un pantano cercano. Dejó caer sus
herramientas y corrió al pantano. Allí, encontró hasta la cintura en
el estiércol húmedo y negro a un muchacho aterrado, gritando y
esforzándose por liberarse. El granjero Fleming salvó al muchacho de
lo que podría ser una lenta y espantosa muerte.

Al día siguiente, llegó un carruaje elegante a la granja. Un noble
elegantemente vestido, salió y se presentó como el padre del muchacho
al que el granjero Fleming había ayudado.

"Yo quiero recompensarlo", dijo el noble. "Usted salvó la vida de mi
hijo".

"No, yo no puedo aceptar un pago por lo que hice", el granjero
escocés contestó.

En ese momento, el hijo del granjero vino a la puerta de la cabaña.
"¿Es su hijo?" el noble preguntó."Sí", el granjero contestó
orgullosamente.

"Le propongo hacer un trato. Permítame proporcionarle a su hijo el
mismo nivel de educacion que mi hijo disfrutará. Si el muchacho se
parece a su padre, no dudo que crecera hasta convertirse en el hombre
del que nosotros dos estaremos orgullosos". Y el granjero aceptó.

El hijo del granjero Fleming asistió a las mejores escuelas y, al
tiempo, se graduó en la Escuela Médica del St. Mary's Hospital en
Londres, y siguió hasta darse a conocer en el mundo como el
renombrado Dr. Alexander Fleming, el descubridor de la Penicilina.

Años después, el hijo del mismo noble que fue salvado del pantano
estaba enfermo de pulmonía. ¿Qué salvo su vida esta vez?... La
penicilina.

El nombre del noble... Sir Randolph Churchill.
El nombre de su hijo... Sir Winston Churchill.

Alguien dijo una vez:
Lo que va, regresa.





jueves, 18 de marzo de 2010

LAS CUATRO ESPOSAS

Había una vez un rey que tenía cuatro esposas. Él amaba a su cuarta
esposa más que a las demás y la adornaba con ricas vestiduras y la
complacía con las delicadezas más finas. Sólo le daba lo mejor.

También amaba mucho a su tercera esposa y siempre la exhibía en los
reinos vecinos. Sin embargo, temía que algún día ella se fuera con
otro.

También amaba a su segunda esposa. Ella era su confidente y siempre
se mostraba bondadosa, considerada y paciente con él. Cada vez que el
rey tenía un problema, confiaba en ella para ayudarle a salir de los
tiempos difíciles.

La primera esposa del rey era una compañera muy leal y había hecho
grandes contribuciones para mantener tanto la riqueza como el reino
del monarca. Sin embargo, él no amaba a su primera esposa y aunque
ella le amaba profundamente, apenas si él se fijaba en ella.

Un día, el rey enfermo y se dio cuenta de que le quedaba poco tiempo.
Pensó acerca de su vida de lujo y caviló: "Ahora tengo cuatro esposas
conmigo pero, cuando muera, estaré solo".

Así que le pregunto a su cuarta esposa: "Te he amado más que a las
demás, te he dotado con las mejores vestimentas y te he cuidado con
esmero. Ahora que estoy muriendo, ¿estarías dispuesta a seguirme y
ser mi compañía?".
"¡Ni pensarlo!", Contesto la cuarta esposa y se alejo sin decir más
palabras.
Su respuesta penetró en el corazón del rey como un cuchillo filoso.

El entristecido monarca le preguntó a su tercera esposa: "Te he amado
toda mi vida. Ahora que estoy muriendo, ¿estarías dispuesta a
seguirme y ser mi compañía?".
"¡No!", Contesto su tercera esposa. "¡La vida es demasiado buena!
¡Cuándo mueras, pienso volverme a casar!".
Su corazón experimentó una fuerte sacudida y se puso frio.

Entonces preguntó a su segunda esposa: "Siempre he venido a ti por
ayuda y siempre has estado allí para mí. Cuando muera, ¿estarías
dispuesta a seguirme y ser mi compañía?".
"¡Lo siento, no puedo ayudarte esta vez!", Contesto la segunda
esposa. "Lo más que puedo hacer por ti es enterrarte".
Su respuesta vino como un relámpago estruendoso que devasto al rey.

Entonces escuchó una voz: "Me iré contigo y te seguiré doquiera tú
vayas".
El rey dirigió la mirada en dirección de la voz y allí estaba su
primera esposa. Sé veía tan delgaducha, sufría de desnutrición.
Profundamente afectado, el monarca dijo: "¡Debí haberte atendido
mejor cuando tuve la oportunidad de hacerlo!".

En realidad, todos tenemos cuatro esposas en nuestras vidas.
Nuestra cuarta esposa es nuestro cuerpo. No importa cuanto tiempo y
esfuerzo invirtamos en hacerlo lucir bien, nos dejará cuando muramos.
Nuestra tercera esposa es nuestras posesiones, condición social y
riqueza. Cuando muramos, irán a parar a otros.
Nuestra segunda esposa es nuestra familia y amigos. No importa cuanto
nos hayan sido de apoyo a nosotros aquí, lo más que podrán hacer es
acompañarnos hasta el sepulcro.

Y nuestra primera esposa es nuestra alma, frecuentemente ignorada en
la búsqueda de la fortuna, el poder y los placeres del ego. Sin
embargo, nuestra alma es la única que nos acompañar a donde quiera
que vayamos. Así que, cultívala, fortalécela y cuídala ahora!.
Es el más grande regalo que puedes ofrecerle al mundo. ¡Déjala
brillar!.


Jaume Guinot
Gabinete de Psicologia - Colegiado 17674
www.psicologiacerdanyola.es

miércoles, 17 de marzo de 2010

Yo verdadero

Enviado por Adaip a través de Google Reader:


vía cuentos-zen. de yiokun el 14/09/09


Un loco se acercó al maestro de Zen. "Por favor, maestro, me siento perdido, desesperado. No sé quien soy. Por favor, muéstreme mi yo verdadero". Pero el profesor sólo desvió la mirada sin responder. El hombre comenzó a suplicar, pero aún así el maestro no le dio respuesta. Finalmente rindiéndose en frustración, el hombre se dio vuelta para marchar. En ese momento el maestro lo llamó por su nombre en voz alta. "¡Si!" dijo el hombre mientras se giraba. "¡Allí está!", exclamó el maestro.

Cosas que puedes hacer desde aquí:

martes, 16 de marzo de 2010

EL LENGUAJE DEL AMOR

Un padre le obsequió a uno de sus hijos un bello rosal. Se le
acercó con amor y le dijo: -Hijo mío, te he entregado un rosal.
Puedes visitarlo y encontrar el amor en cada pétalo de cada rosa que
he puesto para ti.
Entonces el hombre entró corriendo al terreno, corriendo y
gritando... buscando el rosal. Mas no encontraba ni una, ¡ni
siquiera una rosa en el terreno!.
Entonces enfurecido gritaba: -¿Dónde están las rosas, me han
engañado acaso? Y pisaba muy fuerte y corría. Y era fuerte su
temperamento, como fuerte era su paso, como fuerte era su voz. Y no
encontraba ni una... ni siquiera una rosa en el terreno.
Entonces se alejó, y buscó en otros terrenos. Y cada vez su furia
aumentaba, pues no encontraba ni una... ¡ni siquiera una rosa en los
terrenos!.
¡Más alta era su voz!, ¡Más fuerte su lenguaje!... lenguaje separado
del amor... Hasta que un día se cansó... se cansó de correr y de
pisar fuerte, y su garganta se cansó del grito y del enojo. Y su
corazón no resistió, no resistió más la ira.
Entonces el hombre sentado en medio del terreno lloró... Con sus
lágrimas inundó el terreno, y con su voz muy... muy apesadumbrada,
también lloraba, también lloraba al no encontrar ni una... ¡ni
siquiera una rosa en el terreno!. Lloró durante días. El sol
salía y secaba las lágrimas.
Mas el hombre volvía a llorar. Hasta que un día, cuando empezó a
mirar con sus ojos cansados, más limpios ya sin lágrimas, vio como
brotaba un tallito de rosa.
Se acercó muy silencioso y sigiloso y observó, que sí...¡era un
botón de rosa! Entonces le dijo: -¿Por qué has esperado tanto para
salir?. ¿Si mi padre me regaló, no una, sino un rosal?.
Entonces el botón de rosa le respondió: -Porque has gritado muy
fuerte y has pisado muy fuerte, y nosotras las rosas nos hemos
asustado con tu enojo. Cuando llegabas al terreno temblábamos...
Temblaban nuestros pétalos y temblaban nuestros tallos, y nos
enterrábamos nuevamente para que no nos lastimaras con tu ira.
Si quieres que broten las rosas... encuentra el lenguaje del amor.
Ese lenguaje que no grita...
Ese lenguaje que no hiere...
Ese lenguaje que no ofende...
Ese lenguaje que no insulta...
Ese lenguaje que no pronuncia palabras tan duras...
Ese lenguaje que solo dice: ¡Te amo!...
Te amo infinitamente. Te amo porque sí... y ¡acepto el amor que
suavemente brota para ti!
El hombre entendió... y habló bajito. Y encontró los más bellos
versos, que hicieron grandes poemas. Y después encontró otros, que
hicieron dulces cantos.Y con su suave voz cantó al terreno... y
cantaba y cantaba... ¡más!, no tenía apuro. No le importaba si había
aparecido un solo botón, pues con su dulce canto, celebraba el poder
estar apreciando aunque fuera un pétalo de rosa.
Después de cantar y hacer los poemas, de pronto miró a su alrededor
y estaba en medio de ¡tantas y tantas y tantas rosas de colores! que
ni siquiera el hombre podría contarlas, pues era ese número
infinito, ese número que se encuentra con Dios y se hace
interminable.
Y el terreno fue bello, y las rosas no murieron... ¡fueron rosas
eternas!. Pues el suave lenguaje del amor les alimentaba como el
mejor de los abonos. Y cada vez eran más coloridos los pétalos y
cada vez era más y más bello el terreno.
El enojo y la dureza no alimentan los terrenos. Es el amor el mejor
abono para que las rosas broten sin temor...

Jaume Guinot
Gabinete de Psicologia - Colegiado 17674
www.psicologiacerdanyola.es

lunes, 15 de marzo de 2010

Una vida inútil

Enviado por Adaip a través de Google Reader:


vía cuentos-zen. de yiokun el 14/09/09


Un granjero se puso tan viejo que no ya podría trabajar los campos. Así que pasaría el día sentado en el pórtico. Su hijo, aún trabajando la granja, levantaba la vista de vez en cuando y veía a su padre sentado allí. "Ya no es útil", pensaba el hijo para sí, "¡no hace nada!". Un día el hijo se frustró tanto por esto, que construyó un ataúd de madera, lo arrastró hasta el pórtico, y le dijo a su padre que se metiera dentro.

Sin decir nada, el padre se metió. Después de cerrar la tapa, el hijo arrastró el ataúd al borde de la granja donde había un elevado acantilado. Mientras se acercaba a la pendiente, oyó un débil golpeteo en la tapa desde adentro del ataúd.

Lo abrió. Aún tendido allí, pacíficamente el padre mirada hacia arriba a su hijo. "Sé que usted va a lanzarme al acantilado, pero antes de que lo haga, ¿puedo sugerir algo?", "¿Qué?" contestó el hijo, "Arrójeme desde el acantilado, si usted quiere", dijo a padre, "pero guarde este buen ataúd de madera. Sus niños pudieran necesitar usarlo".

Cosas que puedes hacer desde aquí: