jueves, 18 de marzo de 2010

LAS CUATRO ESPOSAS

Había una vez un rey que tenía cuatro esposas. Él amaba a su cuarta
esposa más que a las demás y la adornaba con ricas vestiduras y la
complacía con las delicadezas más finas. Sólo le daba lo mejor.

También amaba mucho a su tercera esposa y siempre la exhibía en los
reinos vecinos. Sin embargo, temía que algún día ella se fuera con
otro.

También amaba a su segunda esposa. Ella era su confidente y siempre
se mostraba bondadosa, considerada y paciente con él. Cada vez que el
rey tenía un problema, confiaba en ella para ayudarle a salir de los
tiempos difíciles.

La primera esposa del rey era una compañera muy leal y había hecho
grandes contribuciones para mantener tanto la riqueza como el reino
del monarca. Sin embargo, él no amaba a su primera esposa y aunque
ella le amaba profundamente, apenas si él se fijaba en ella.

Un día, el rey enfermo y se dio cuenta de que le quedaba poco tiempo.
Pensó acerca de su vida de lujo y caviló: "Ahora tengo cuatro esposas
conmigo pero, cuando muera, estaré solo".

Así que le pregunto a su cuarta esposa: "Te he amado más que a las
demás, te he dotado con las mejores vestimentas y te he cuidado con
esmero. Ahora que estoy muriendo, ¿estarías dispuesta a seguirme y
ser mi compañía?".
"¡Ni pensarlo!", Contesto la cuarta esposa y se alejo sin decir más
palabras.
Su respuesta penetró en el corazón del rey como un cuchillo filoso.

El entristecido monarca le preguntó a su tercera esposa: "Te he amado
toda mi vida. Ahora que estoy muriendo, ¿estarías dispuesta a
seguirme y ser mi compañía?".
"¡No!", Contesto su tercera esposa. "¡La vida es demasiado buena!
¡Cuándo mueras, pienso volverme a casar!".
Su corazón experimentó una fuerte sacudida y se puso frio.

Entonces preguntó a su segunda esposa: "Siempre he venido a ti por
ayuda y siempre has estado allí para mí. Cuando muera, ¿estarías
dispuesta a seguirme y ser mi compañía?".
"¡Lo siento, no puedo ayudarte esta vez!", Contesto la segunda
esposa. "Lo más que puedo hacer por ti es enterrarte".
Su respuesta vino como un relámpago estruendoso que devasto al rey.

Entonces escuchó una voz: "Me iré contigo y te seguiré doquiera tú
vayas".
El rey dirigió la mirada en dirección de la voz y allí estaba su
primera esposa. Sé veía tan delgaducha, sufría de desnutrición.
Profundamente afectado, el monarca dijo: "¡Debí haberte atendido
mejor cuando tuve la oportunidad de hacerlo!".

En realidad, todos tenemos cuatro esposas en nuestras vidas.
Nuestra cuarta esposa es nuestro cuerpo. No importa cuanto tiempo y
esfuerzo invirtamos en hacerlo lucir bien, nos dejará cuando muramos.
Nuestra tercera esposa es nuestras posesiones, condición social y
riqueza. Cuando muramos, irán a parar a otros.
Nuestra segunda esposa es nuestra familia y amigos. No importa cuanto
nos hayan sido de apoyo a nosotros aquí, lo más que podrán hacer es
acompañarnos hasta el sepulcro.

Y nuestra primera esposa es nuestra alma, frecuentemente ignorada en
la búsqueda de la fortuna, el poder y los placeres del ego. Sin
embargo, nuestra alma es la única que nos acompañar a donde quiera
que vayamos. Así que, cultívala, fortalécela y cuídala ahora!.
Es el más grande regalo que puedes ofrecerle al mundo. ¡Déjala
brillar!.


Jaume Guinot
Gabinete de Psicologia - Colegiado 17674
www.psicologiacerdanyola.es

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