domingo, 2 de mayo de 2010

Rarezas del abuelo

El abuelo les tenía preocupados. Le veían acarrear trastos, tubos, cables que encontraba por la calle, y acumulaba en su habitación. Mientras los nietos hacían los deberes, él les cogía un lápiz o un rotulador, y se encerraba a dibujar garabatos en papeles raídos que no dejaba ver a nadie. De noche golpeaba sus tubos de metal hasta que le chillaban que parara. Llamaron a los servicios sociales, pues habían oído hablar de viejos que empiezan a acumular porquerías, pero quien vino a buscarle fue la policía. Desalojaron la casa, y la ciudad entera, por el peligro de explosión nuclear.

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