miércoles, 26 de enero de 2011

EL ANILLO

Un alumno llegó a su profesor con un problema:
-Estoy aquí, profesor, porque me siento tan poca cosa que no tengo
fuerzas para hacer nada.
Dicen que no sirvo para nada, que no hago nada bien, que soy tonto
y muy idiota
¿Cómo puedo mejorar?
¿Qué puedo hacer para que me valoren más?
El profesor, sin mirarlo, le dijo :
-Lo siento mucho, joven, pero ahora no puedo ayudarte. Primero debo
resolver mi propio problema, tal vez después...
Y haciendo una pausa dijo:
Si tu me ayudas y puedo resolver mi problema rápidamente, quizá
pueda ayudarte a resolver el tuyo.
- Claro, profesor, murmuró el joven.
Pero se sintió otra vez desvalorizado.
El profesor se sacó un anillo que llevaba en el dedo pequeño, se
lo dio y le dijo:
Coge el caballo y vete al mercado. Debes vender este anillo porque
tengo que pagar una deuda.
Es preciso que obtengas por él el máximo posible, pero no aceptes
menos de una moneda de oro.
Vete y vuelve con la moneda lo más rápido posible
El joven cogió el anillo y partió.
Cuando llegó al mercado empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes.
Ellos miraban con algún interés, atendiendo al joven cuando decía
cuanto pretendía por el anillo.
Cuando decía que una moneda de oro, algunos reían, otros se
apartaban sin mirarlo.
Solamente un viejecito fue amable de explicarle que una moneda de
oro era mucho valor para comprar un anillo
Intentando ayudar al joven, llegaron a ofrecerle una moneda de
plata y una jícara de cobre, pero el joven seguía las instrucciones
de no aceptar menos de una moneda de oro y rechazaba las ofertas,
Después de ofrecer la joya a todos los que pasaban por el mercado,
y abatido por el fracaso, montó en el caballo y regresó.
El joven deseaba tener una moneda de oro para comprar el mismo el
anillo, librando de la preocupación a su profesor pudiendo así
recibir su ayuda y consejos
Entró en la casa y dijo:
Profesor, lo siento mucho, pero es imposible conseguir lo que me pidió.
Tal vez pudiese conseguir 2 ó 3 monedas de plata, pero no creo que
se pueda engañar a nadie sobre el valor del anillo.
Importante lo que me dices, joven, le contestó sonriente.
Primero debemos saber el valor del anillo.
Vuelve a coger el caballo y vas a ver al joyero.
Quien mejor para saber su valor exacto?
Pero no importa cuanto te ofrezca, no lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.
El joven fue a ver al joyero y le dio el anillo para que lo examinara.
El joyero lo examinó con una lupa, lo pesó y le dijo:
-Dile a tu profesor que, que si lo quiere vender ahora no puedo
darle más de 58 monedas de oro.
-58 MONEDAS DE ORO!!, exclamó el joven.
-Si, contestó el joyero, y creo que con el tiempo podría ofrecer
cerca de 70 monedas, pero si la venta es urgente .......
El joven corrió emocionado a casa del profesor para contarle lo ocurrido.
-Siéntate, dijo el profesor, y después de escuchar todo lo que el
joven le contó, le dijo:
-Tu eres como ese anillo, una joya valiosa y única. Solamente puede
ser valorada por un especialista.
-Pensabas que cualquiera podía descubrir su verdadero valor?
Y diciendo esto, volvió a colocarse su anillo en el dedo.
Todos somos como esta joya.
Valioso y únicos y andamos por todos los mercados de la vida
pretendiendo que personas inexpertas nos valoren
Refuerza tu valor!
Pasa este e-mail a todos las personas valiosas para ti .........
Si lo recibes de vuelta, puedes creer que eres una piedra preciosa
para tus amigos.
Si no lo recibes, aprende a valorar cada días más tus piedras preciosas.
Jaume Guinot
Ciudadano del mundo

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