lunes, 24 de enero de 2011

Historia de un traje

Cierta vez un hombre visitó a su Rabí, y le relató su problema:
- Rabí, soy un sastre. Con los años gané una excelente reputación por
mi experiencia y alta calidad de mi trabajo. Todos los nobles de los
alrededores me encargan sus trajes y los vestidos de sus esposas. Hace
unos meses, recibí el encargo más importante de mi vida: El príncipe
en persona escuchó de mí y me solicitó que le cosiera un ropaje con la
seda más fina que es posible conseguir en el país. Puse los mejores
materiales e hice mi mejor esfuerzo. Quería demostrar mi arte, y que
este trabajo me abriera las puertas a una vida de éxito y opulencia.
Pero cuando le presenté la prenda terminada, el príncipe comenzó a
gritarme e insultarme.
- ¿Ésto es lo mejor que puedes hacer? Es una atrocidad. ¿Quién te
enseñó a coser?
- Me ordenó que me retirara y arrojó el traje tras de mí. Rabí, estoy
arruinado. Todo mi capital estaba invertido en esa vestimenta, y peor
aún, mi reputación ha sido totalmente destruida. Nadie volverá a
encargarme una prenda luego de esto. No entiendo qué sucedió, ha sido
el mejor traje que he hecho en años.
El Rabí le contestó:
- Vuelve a tu negocio, descose cada una de las puntadas de la prenda y
cóselas exactamente como lo habías hecho antes. Luego, llévala al
príncipe de nuevo.
- Pero obtendré el mismo traje que tengo ahora -protestó el sastre-,
además, mi estado de ánimo no es el mismo.
- Haz lo que te indico, y Dios te ayudará, dijo el Rabí.
Dos semanas después, el sastre retornó a donde el Rabí:
- Rabí, usted ha salvado mi vida. Cuando le presenté nuevamente el
traje al príncipe, su rostro se iluminó y exclamó: "¡Este es el traje
más hermoso y delicado que haya visto en toda mi vida!" Me pagó
generosamente y prometió entregarme más trabajo y recomendarme a sus
amigos. Pero Rabí, deseo saber ¿cuál era la diferencia entre el primer
traje y el segundo?
El Rabí le explicó:
- El primer traje, fue cosido con arrogancia y orgullo. El resultado
fue una vestimenta espiritualmente repulsiva que, aunque técnicamente
perfecta, carecía de gracia y belleza. Sin embargo, la segunda costura
fue hecha con humildad y con el corazón quebrado, transmitiendo una
belleza esencial que provocaba admiración en quien la veía.
Autor : Desconocido
Jaume Guinot
Gabinete de Psicologia - Colegiado 17674
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