miércoles, 2 de marzo de 2011

Indecision

Una muchacha se declaró a Immanuel Kant; quería casarse con él. El dijo: "De acuerdo me lo pensaré".
Un pensador, un gran pensador, un gran lógico, ¿cómo va a dar el paso? Aunque se tratase de amor, primero tiene que pensar en ello. Y se dice que pensó, pensó y pensó. Sopesó todos los pros y los contras (porque hay gente que está en contra del amor y gente que está a favor del amor, hay gente que está en contra del matrimonio y gente que está a favor del matrimonio; es algo que ya ha sido discutido). Así que recogió toda la información acerca del matrimonio y del amor, a favor y en contra. Se dice que reunió trescientos argumentos tanto a favor como en contra del matrimonio. Estaba muy confuso. ¿Qué hacer? ¿Cómo decidirse?
Entonces repasó y repasó, y al fin pudo encontrar un argumento más a favor del matrimonio. Y el argumento era el siguiente: que si hay una posibilidad entre dos alternativas que parecen equilibradas, entonces elige siempre la alternativa que te proporcione más experiencia. Casarse o no casarse (cuando todos los argumentos están equilibrados): el no estar casado ya lo conocía porque era soltero. Entonces era mejor casarse, por que por lo menos era algo nuevo. Cuando todos los argumentos están equilibrados, ¿cómo decidirse entonces? Así que cásate y conoce el matrimonio por la experiencia que supone.
Así que fue y llamó a la puerta de la muchacha. El padre abrió la puerta e Immanuel Kant dijo: "Me he decidido: ¿Dónde está su hija?".
El padre contestó: "Ya es demasiado tarde; ella ya tiene tres hijos".
Osho.

Jaume Guinot
Ciudadano del mundo

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