jueves, 31 de marzo de 2011

Observa los Ojos de los Niños

Meditación es un estado de no-mente. Meditación es un estado de
conciencia pura, sin contenido.
Por lo regular, tu conciencia está demasiado llena de basura, igual
que un espejo cubierto de polvo.
La mente es un tráfico constante: los pensamientos se están
moviendo…los deseos se mueven…los recuerdos se mueven…las ambiciones
de mueven. ¡Es un tráfico constante…! Día tras día.
Aun cuando duermes sigue inmersa en los pensamientos, aún sigue
inmersa en preocupaciones y ansiedades.
Se está preparado para el día siguiente: está ocurriendo una
preparación subterránea.
Este es el estado de no-meditación.
Justo lo opuesto de lo que es la meditación: cuando no hay tráfico y
el pensamiento se ha detenido…los pensamientos no se mueven…los deseos
no se agitan y te encuentras en completo silencio.
Ese silencio es meditación. Y es en ese silencio que la verdad es
conocida…nunca de otra manera.
La meditación es un estado de no-mente…no puedes encontrar la
meditación a través de la mente, porque la mente se va a perpetuar a
sí misma.
Sólo te será posible encontrar la meditación si colocas la mente a un
lado…permaneciendo sereno…indiferente, sin identificarte con la mente;
viendo la mente pasar, pero no identificándote con ella, no pensando
que "Yo soy ella".
Meditación es la conciencia de que: "Yo no soy la mente".
Cuando esta conciencia entra más y más profundo en ti…lentamente,
aparecen unos pocos momentos…momentos de silencio…momentos de espacio
puro…momentos de transparencia…momentos en los que nada se agita en ti
y todo está quieto…en estos momentos de quietud sabrás quién eres…y
conocerás el misterio de esta existencia.
Llega un día ¡un día de grandes bendiciones! En el que la meditación
se convierte en tu estado natural.
La mente es algo antinatural; nunca se transforma en tu estado
natural. Pero la meditación es un estado natural, que has perdido. Es
un paraíso perdido, pero el paraíso puede ser recuperado.
Observa los ojos de los niños…mira y encontrarás tremendo silencio e inocencia…
Cada niño viene en estado meditativo, pero debe ser entrenado en la
forma de funcionar de la sociedad. Debe aprender cómo pensar, cómo
calcular, cómo razonar, cómo discutir; debe aprender palabras,
lenguaje, conceptos…y lenta…lentamente, pierde contacto con su propia
inocencia.
La sociedad lo contamina, lo corrompe…se transforma en un mecanismo
eficiente; deja de ser un hombre.
Todo lo que necesita es recuperar ese espacio una vez más.
Lo has conocido antes; así que cuando conozcas la meditación por
primera vez te sorprenderás, pues surgirá en ti una clara sensación de
haberla conocido antes. Y esa sensación es real: la has conocido
antes…la has olvidado.
El diamante está perdido entre montones de basura…pero si puedes
removerla, encontrarás el diamante nuevamente: es tuyo. En realidad,
no se puede perder, sólo puede ser olvidado.
Nosotros nacemos como meditadores, y después aprendemos las formas de
obrar de la mente…pero nuestra naturaleza real permanece escondida en
algún lugar, en lo profundo como una corriente subterránea.
Cualquier día, una pequeña excavación y vas a encontrar la fuente
fluyendo…la fuente de aguas frescas. ¡Y la alegría más grande en la
vida es encontrarla!
Osho.

Jaume Guinot
Ciudadano del mundo

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