sábado, 23 de abril de 2011

La Muerte está triste

de Cien Palabras de Jordi Cebrián
Encargaron una consultoría para mejorar el rendimiento de la Muerte,
pues sus metodologías eran antiguas, y llevaban tiempo sin renovarse.
Le pidieron que cambiara el vestuario y se encorbatara, que
sustituyera la antigua guadaña por un maletín discreto repleto de
armas, venenos e ideas dañinas. Instauraron protocolos y
procedimientos burocráticos, y la Muerte se iba deprimiendo, sentada
en un rincón sin poder matar a nadie porque faltaba un papel, o un
permiso, o por no haberlo planificado con tiempo. Pero, no se sabe
cómo, a los consultores que llevaban el tema les cayó encima un piano
y nadie quiso sustituirles.
Jaume Guinot
Ciudadano del mundo

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