domingo, 24 de julio de 2011

Generoso a la hora de la muerte

Un hombre viajaba de una ciudad a otra, cuando supo que se había
trabado una sangrienta batalla, y que su primo se encontraba entre los
soldados heridos. Se apresuró en llegar hasta el lugar para descubrir
que su familiar estaba a punto de morir.
Echó mano de su cantimplora y le ofreció un poco de agua, pero en ese
instante otro herido gimió, y el primo le pidió que le diese de beber
al soldado que estaba a su lado.
Pero si voy hasta él, es posible que tú no sobrevivas! ¡Tú ya has sido
suficientemente generoso durante toda tu vida!
Reuniendo sus últimas fuerzas, el herido respondió:
Razón de más para seguir siendo generoso hasta el momento de mi muerte.
Paulo Coelho
Jaume Guinot
Ciudadano del Mundo

No hay comentarios:

Publicar un comentario