martes, 20 de septiembre de 2011

Ascensor de trabajo

de Cien Palabras de Jordi Cebrián
Entró a trabajar en la empresa y, como no quedaba sitio, lo instalaron
en el ascensor. Allí se quedó, en un rinconcito con un pequeño
pupitre. Quienes subían y bajaban se extrañaron al principio, pero con
el tiempo se acostumbraron. Le hacían bromas, intercambiaban
confidencias, y cuando volvían de almorzar le traían un croissant.
Pero sus superiores se quejaban. Decían que se distraía demasiado y
que le costaba concentrarse en su trabajo. Vino a verle el jefe de
personal, y en el tiempo que se tarda en ir desde el primer piso hasta
el último, le comunicó que estaba despedido.

Jaume Guinot
Ciudadano del mundo

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