miércoles, 21 de diciembre de 2011

Cosas viejas

Me sorprendí rompiendo papeles viejos, y sacudiendo cajones, hurgando
en mi pasado y echando a la basura lo que en algún momento guardé y
ahora lo tiro. Mis cajones llenos de notas, papelitos, pilas viejas,
agendas caducadas y mil cosas que en otro momento atesoré, para que el
día de hoy los tire a la basura.
Guardamos compulsivamente, por si en algún momento lo necesitamos, y
al pasar los años nos damos cuenta que vivimos rodeados de cosas sin
utilidad, recuerdos vanos, aferrándonos a ellos por si algún día los
vamos a ocupar.
Un boleto del metro, que fácilmente tiene 15 años, la garantía de una
grabadora que ya ni existe, el manual de un televisor que le regalé a
mi madre hace mas de 10 años, notas de supermercado, tarjetas de
felicitación, y la invitación a una boda de gente que ni conozco,
llaveros, etc…
Tiré tantas cosas que llené dos cajas grandes, que se fueron directos
a la basura, por fin, el orden, y el espacio suficiente para cosas
nuevas que algún día serán parte de mi pasado, y que probablemente
nunca las llegue a ocupar.
Me doy cuenta que también he atesorado sentimientos que nunca pienso
ocupar, como el odio, el celo, la ambición desmedida, el egoísmo, y
que ahora me encuentro echando a la basura junto con ese par de cajas
con recuerdos, quedando más espacio para la compasión, la paciencia,
el amor y el perdón.
Teniendo orden en la casa, y orden en mis sentimientos, siempre queda
más espacio para llenarlo con lo mejor de nosotros, para llenarlo de
amistad y de comprensión, que en el camino de la vida, nos servirán
más que cualquier tesoro. Es importante tener en orden todo, primero
un gran lugar para Dios, después, otro para la familia y los amigos,
todo con sus prioridades.
Pero es muy importante mantener una vacante, siempre limpia y
disponible en todo momento porque nunca sabremos cuando la vamos a
necesitar, en algún momento, o en algún lugar, tal vez alguien
requiera de ese espacio en nuestro corazón, para encontrar alivio a
sus penas, y reconfortarse en un corazón amigo, con la confianza de
que quien lo escucha sabrá comprenderlo, para compartir sus penas y
alegrías.
Bien, hoy es un buen día para limpiar los cajones y poner nuestras
cosas en orden, empezando por nuestro corazón.
Dios los bendiga y gracias por sus comentarios
Fuente : Internet
Jaume Guinot
Ciudadano del Mundo

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