viernes, 20 de enero de 2012

Adaptarse

Un pueblo de la antigüedad vivía de la pesca y de la agricultura, pero estaba en peligro de extinguirse por las inundaciones ya que la tierra se hundía y el mar avanzaba sobre su territorio. Aunque el cielo anunciaba grandes tempestades y sus pobladores se encontraban muy alarmados, seguían confiando en la experiencia y los conocimientos de los jefes de familia. Corrieron entonces a pedirle ayuda a uno de los sabios ancianos, pero éste se encontraba confundido por la situación y no acertaba a darles un buen consejo. Mas asustados todavía, acudieron a un segundo y a un tercer jefe de familia, pero todos se declaraban impotentes para ofrecerles una salida.

Se había de hacer alguna cosa para salvar a toda aquella gente y sus fértiles tierras y así evitar que se hundieran en el mar.

Desanimados y desesperados por la falta de orientación, fueron a buscar al más viejo de los patriarcas, a quien no acudían mucho por su estado de salud y porque apenas se hacía escuchar con su débil y quejosa voz. Pero no había más remedio y, como era el último recurso, acudieron hacia él y le dijeron:

>Patriarca Simón, vamos a perderlo todo. La tempestad y el mar no van a inundar. ¡Vamos a morir! ¿Qué hemos de hacer ahora?

Con la voz apagada y temblorosa, pero con una sonrisa inteligente y traviesa en sus labios, el anciano respondió:

>Aprendamos a vivir bajo el agua    

*Este cuento se ha publicado en el libro La Carta a García y otras parábolas del éxito, escrito y recopilado por Jaime Lopera y Marta Inés Bernal, consultores colombianos de gran prestigio en su país y en Latinoamérica. Jaime nos indica que leyó esta parábola, por primera vez, en el libro Gerencia el Cambio de Alberto Krygler a quienes agradecemos su contribución a entender mejor como se han de afrontar las situaciones de crisis.


Jaume Guinot
Ciudadano del Mundo

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